Estas son las dos barreras que amenazan la calidad de vida en España
Los expertos apuntan que la clave para frenar ambos problemas pasa por unir generaciones a través de encuentros presenciales y apoyos digitales accesibles
Los pensamientos pueden afectar a la calidad de vida. (Pexels)
España avanza hacia un modelo de sociedad más digital y sostenible, pero dos retos continúan afectando de forma significativa al bienestar de sus ciudadanos: la soledad no deseada y la brecha digital. Así lo refleja el informe del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV) 2024, que detecta un descenso en la felicidad social respecto al año anterior, de 7,72 a 7,45 sobre diez.
El estudio señala que las comunidades con mayor satisfacción vital se encuentran, en muchos casos, en entornos rurales o ciudades intermedias inteligentes, donde la cercanía vecinal y el uso equilibrado de la tecnología favorecen las relaciones personales. Sin embargo, para gran parte de la población, la digitalización sigue siendo un arma de doble filo: facilita la conexión y el acceso a servicios, pero deja atrás a quienes carecen de habilidades o recursos para aprovecharla.
Un problema que afecta a la calidad de vida. (Pexels)
En el ámbito laboral y personal, las competencias digitales son hoy un factor determinante en la percepción de calidad de vida. La OICV estima que pueden influir hasta un 4% en la felicidad social. El reto es que no todos acceden a ellas en igualdad de condiciones. Los mayores de 40 años, y especialmente los de más de 65, sufren con frecuencia un “edadismo digital” que limita su integración en un entorno cada vez más tecnológico.
La soledad no deseada es la otra gran barrera. Según el informe, afecta en algún momento al 26% de los españoles, con cifras especialmente altas en jóvenes menores de 30 años y en mayores de 80. En los primeros, suele estar ligada a la falta de integración o a experiencias de acoso escolar; en los segundos, a la pérdida de seres queridos, problemas de salud o aislamiento físico. El perfil más vulnerable es el de una mujer viuda de más de 75 años.
Los expertos apuntan que la clave para frenar ambos problemas pasa por unir generaciones a través de encuentros presenciales y apoyos digitales accesibles. Desde habilitar wifi gratuito en centros de mayores hasta formar en el uso de dispositivos, la tecnología puede convertirse en un puente contra el aislamiento. La combinación de interacción “analógica” y herramientas digitales inclusivas no solo ayudaría a reducir la soledad, sino que también reforzaría la cohesión social en una España cada vez más conectada y, paradójicamente, en riesgo de desconexión humana.
España avanza hacia un modelo de sociedad más digital y sostenible, pero dos retos continúan afectando de forma significativa al bienestar de sus ciudadanos: la soledad no deseada y la brecha digital. Así lo refleja el informe del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV) 2024, que detecta un descenso en la felicidad social respecto al año anterior, de 7,72 a 7,45 sobre diez.