Eva Bach, pedagoga: "Todas las emociones son legítimas. Lo que hacemos con ellas es lo que puede no ser legítimo"
La pedagoga y escritora Eva Bach, referente en el ámbito de la educación emocional, ha lanzado una reflexión profunda y necesaria sobre el papel de las
La escritora y psicopegadoga Eva Bach(@evabachcobacho)
La pedagoga y escritora Eva Bach, referente en el ámbito de la educación emocional, ha lanzado una reflexión profunda y necesaria sobre el papel de las emociones en nuestra vida cotidiana. Lejos de simplificar o romantizar el mundo emocional, invita a mirarlo con honestidad, equilibrio y responsabilidad.
“Todas las emociones son legítimas y necesarias”, afirma. Un mensaje que desmonta la creencia, aún extendida, de que hay emociones buenas y malas. Bach defiende que tenemos derecho a sentir miedo, enfado, tristeza, alegría o rabia, pero matiza: “No tenemos derecho a hacer cualquier cosa con lo que sentimos”.
Para la autora, el verdadero reto emocional no está en evitar lo que sentimos, sino en aprender a canalizarlo sin dañar a los demás ni a uno mismo. Así, sentir rabia no es un problema en sí; el problema aparece cuando esa rabia se convierte en violencia o se reprime hasta volverse contra nosotros.
Uno de los conceptos clave que propone es el de la “suficiencia emocional”. Ni exceso ni ausencia de ninguna emoción. No se trata de vivir permanentemente alegres ni de eliminar por completo el miedo o la tristeza, sino de permitir que cada emoción cumpla su función. “Si nunca siento miedo, puedo acabar cometiendo imprudencias. Pero si siento miedo en exceso, me paralizo”, explica. Del mismo modo, quien nunca se enfada, probablemente acabe cediendo constantemente; quien se enfada sin medida, corre el riesgo de arrollar a los demás.
(Vlada Karpovich/Pexels)
Eva Bach recurre a un aforismo anónimo que, según ella, ilustra bien este equilibrio: “Ten la suficiente felicidad que te haga dulce, los suficientes tropiezos que te hagan fuerte, la suficiente tristeza que te haga humano y la suficiente esperanza que te haga feliz”. Una fórmula sencilla para comprender que todas las emociones tienen su lugar si se viven con mesura.
Esta perspectiva no solo aporta claridad en el plano personal, sino que tiene una especial relevancia en la educación, tanto de niños como de adultos. Educar emocionalmente no es reprimir, ni sobreproteger, ni “positivizar” todo. Es acompañar a las personas a reconocer lo que sienten y a transformarlo en algo constructivo, sin negarlo ni dejarse arrastrar por ello, sino aprender a gestionar lo que sentimos sí lo es.
La pedagoga y escritora Eva Bach, referente en el ámbito de la educación emocional, ha lanzado una reflexión profunda y necesaria sobre el papel de las emociones en nuestra vida cotidiana. Lejos de simplificar o romantizar el mundo emocional, invita a mirarlo con honestidad, equilibrio y responsabilidad.