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Esto es lo que significa poner varias alarmas y atrasarlas cada mañana, según la psicología
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Esto es lo que significa poner varias alarmas y atrasarlas cada mañana, según la psicología

Detectar el origen es clave para mejorar la calidad de vida y empezar las mañanas con un despertar más natural y menos estresante

Foto: Mejores despertadores de luz (CottonBro para Pexels)
Mejores despertadores de luz (CottonBro para Pexels)

El sonido del despertador es, para muchos, el momento más difícil del día. No es raro encontrar personas que, en lugar de levantarse con la primera alarma, programan varias y van retrasando el despertar pulsando el famoso botón de “posponer”. Este hábito, aunque muy extendido, tiene un trasfondo psicológico que va más allá de la simple pereza.

Los especialistas en psicología del sueño señalan que posponer la alarma refleja, en muchos casos, una falta de descanso reparador. Dormir menos horas de las necesarias o tener un sueño de baja calidad provoca que el cuerpo pida a gritos esos minutos extra de reposo.

placeholder Realizar estiramientos al despertar activará tu cuerpo. (Pexels/ Andrea Piacquadio)
Realizar estiramientos al despertar activará tu cuerpo. (Pexels/ Andrea Piacquadio)

Sin embargo, lejos de ayudar, las pequeñas “siestas” entre alarma y alarma pueden generar más cansancio, ya que interrumpen el ciclo natural del sueño. Desde un punto de vista conductual, este gesto también está relacionado con la procrastinación.

Para algunos expertos, retrasar la alarma es una forma de posponer responsabilidades o de evitar el inicio de una rutina que resulta poco motivadora. En ese sentido, puede ser un indicador de falta de organización, estrés acumulado o incluso de un estado de ánimo bajo que dificulta comenzar el día con energía.

placeholder Con estos pijamas despertaras así de feliz todos los días. (Istock)
Con estos pijamas despertaras así de feliz todos los días. (Istock)

Los psicólogos recomiendan analizar por qué surge esta costumbre. Si se trata de cansancio acumulado, la solución pasa por mejorar la higiene del sueño: acostarse a la misma hora, reducir la exposición a pantallas antes de dormir y crear un ambiente relajado en el dormitorio. En cambio, si el hábito se debe a la falta de motivación, es útil replantear la rutina matutina con actividades más agradables que ayuden a arrancar el día con otra actitud.

En definitiva, posponer la alarma no es solo una manía sin importancia. Puede ser una señal de que el cuerpo necesita más descanso o de que la mente está saturada. Detectar el origen es clave para mejorar la calidad de vida y empezar las mañanas con un despertar más natural y menos estresante.

El sonido del despertador es, para muchos, el momento más difícil del día. No es raro encontrar personas que, en lugar de levantarse con la primera alarma, programan varias y van retrasando el despertar pulsando el famoso botón de “posponer”. Este hábito, aunque muy extendido, tiene un trasfondo psicológico que va más allá de la simple pereza.

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