Durante los últimos años, el concepto de amor propio se ha convertido en un mantra repetido en redes sociales, conferencias y libros de autoayuda. La idea de que basta con quererse a uno mismo para resolver cualquier dificultad vital ha calado con fuerza, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, esta visión no solo es engañosa, sino que puede convertirse en una fuente de frustración. Inés Mañosa, coach, alerta de los riesgos de convertir el amor propio en una promesa vacía.
“Nos han vendido que quererse a uno mismo es la solución mágica a todos los problemas, como si mirarte al espejo y enamorarte de lo que ves pudiera cambiarlo todo”, señala Mañosa en un reciente vídeo. Para ella, esta narrativa ha generado una especie de espejismo: se confunde el verdadero trabajo personal con una exaltación superficial del ego. “Enamorarte de tu ego es una trampa de la que es muy difícil salir, porque la solución nunca está en la superficie”, añade.
La coach insiste en que el amor propio no debería usarse como excusa para justificar conductas dañinas hacia uno mismo o hacia los demás. Desde su perspectiva, reducirlo a repetir frases motivacionales o a una aceptación sin matices puede convertirse en un obstáculo más que en un camino de crecimiento.
“El amor propio de verdad es incómodo”, afirma. Se trata de aceptarse con imperfecciones, sostenerse en los momentos de fracaso, atreverse a mirar de frente los miedos y aprender a poner límites aunque duela. Para la coach, solo desde esa sinceridad se puede dejar de ocupar un rol de víctima y empezar a liderar la propia vida.
Otro de los puntos clave de su discurso es la distinción entre tener y ser. “El verdadero amor propio no es algo que se tiene, es algo que se es”, sostiene. Es decir, no se trata de acumular autoestima como si fuese un recurso externo, sino de integrar una forma de estar en el mundo que permita transformar las heridas en aprendizaje.
El verdadero amor propio no es algo que se tiene, es algo que se es. (Pexels/Meum Mare)
En su reflexión, advierte de que mientras esta diferencia no se entienda, la tendencia será maquillar las dificultades en lugar de afrontarlas con profundidad. Y, aunque reconoce que el proceso de transformación puede resultar doloroso, también recuerda que es precisamente esa incomodidad la que abre la puerta a una libertad auténtica.
Es necesario aprender a sostenerse incluso cuando no resulta fácil, convertir la vulnerabilidad en fortaleza y entender que el verdadero crecimiento personal no se alcanza en el espejo, sino en el modo de vivir y relacionarse con uno mismo y con los demás.
Durante los últimos años, el concepto de amor propio se ha convertido en un mantra repetido en redes sociales, conferencias y libros de autoayuda. La idea de que basta con quererse a uno mismo para resolver cualquier dificultad vital ha calado con fuerza, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, esta visión no solo es engañosa, sino que puede convertirse en una fuente de frustración. Inés Mañosa, coach, alerta de los riesgos de convertir el amor propio en una promesa vacía.