Por qué consideramos septiembre como el 'verdadero año nuevo': el impulso secreto detrás del mes del cambio
Septiembre ya está aquí, un momento trascendental para muchos debido a que consideran que este mes es cuando se establecen los nuevos objetivos para este año
Por qué consideramos septiembre el verdadero 'año nuevo'. (iStock)
Al apagar el último grill de verano y recoger los trastos de playa, septiembre irrumpe en nuestras vidas con una energía renovadora que muchos relacionan más con el inicio del año que enero mismo. No es casualidad: varias razones culturales, emocionales y biológicas hacen de este mes el momento perfecto para reiniciar.
Septiembre se convierte en el mes perfecto para proponerse nuevos objetivos. (iStock)
Septiembre llega con la ilusión de aprovechar lo vivido y hacer balance. El verano nos regala pausas necesarias, y al regresar, muchos sentimos un impulso orgánico para replantearnos metas, trabajar proyectos postergados o simplemente reactivar partes de nuestra rutina personal que habíamos descuidado. También coincide con cambios en el entorno: el aire se vuelve más fresco, los días comienzan a acortarse, y la naturaleza empieza su transición. Este cambio afecta nuestro ánimo, invitándonos a la introspección y facilitando el contraste entre la lentitud del verano y la nueva etapa que se avecina. Asimismo, a diferencia de enero, que puede sentirse lejano, septiembre llega tras una pausa real: vacaciones, desconexión, distensión. Esto hace que las nuevas intenciones que nos marcamos sean más concretas, menos idealizadas y, por tanto, más sostenibles en el largo plazo
Por tanto, la nostalgia de agosto y la frescura otoñal se fusionan en septiembre, convirtiéndose en una etapa cargada de calma y posibilidades, en la que se puede volver a la rutina sin sentir que se está renunciando a algo -más bien se está ganando estabilidad con conciencia - encarnando un nuevo comienzo más tangible y acompasado con nuestra vida y el entorno. Aceptar esa invitación puede ser la forma más genuina de empezar un ‘año nuevo’ que realmente se sienta propio.
Al apagar el último grill de verano y recoger los trastos de playa, septiembre irrumpe en nuestras vidas con una energía renovadora que muchos relacionan más con el inicio del año que enero mismo. No es casualidad: varias razones culturales, emocionales y biológicas hacen de este mes el momento perfecto para reiniciar.