Brenda Benavides, psicóloga: "Tus emociones están tratando de hablar contigo, así puedes entender mejor lo que quieren decirte"
Debemos mirar de frente a las emociones incómodas y entenderlas como mensajes que nos orientan, no son fallos que debamos reprimir, sino señales que revelan qué necesitamos y hacia dónde debemos dirigir nuestra atención
Esta frase es una poderosa aliada, según la psicología. (Pexels/Cottton Bro Studios)
Las emociones, aunque a menudo incómodas, son un lenguaje interno que nos orienta sobre lo que estamos viviendo y lo que necesitamos. Así lo explica la psicóloga Brenda Benavides, que en una guía reciente explica que debemos escuchar lo que la tristeza, la ira, el miedo, la vergüenza, la culpa e incluso la envidia intentan transmitirnos. “Tus emociones están tratando de hablar contigo”, señala, subrayando la importancia de procesarlas en lugar de reprimirlas.
La tristeza aparece cuando necesitamos procesar una pérdida o soltar aquello que ya no nos permite avanzar. También puede indicar que cargamos con más de lo que podemos o que estamos desconectándonos de nosotros mismos. Según Benavides, ignorarla puede transformarla en depresión. En el cuerpo se refleja en la garganta, el pecho o el estómago, con sensaciones de nudo, opresión o pérdida de apetito.
Mujer con semblante triste sentada al lado de una ventana (Freepik)
Ira
La ira no surge porque sí. Es la respuesta a un límite traspasado, a la represión acumulada o a una injusticia percibida. “Es a menudo una puerta de entrada a cosas más grandes y profundas, aunque a veces enmascara otras emociones”, explica. Su presencia física se nota en la tensión muscular, la mandíbula apretada, el calor en la cara, los puños cerrados o las ganas de golpear.
Existen formas de gestionar la ira. (Pexels / Andrea Piacquadio)
Miedo
El miedo señala lo desconocido, la salida de la zona de confort o la necesidad de proteger algo importante. También puede hablar de heridas no resueltas o del temor a equivocarse. “El miedo y la evasión suelen producir ansiedad”, apunta Benavides. Se manifiesta con palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para hablar y la clásica sensación de presión en el pecho.
La reflexión invita a superar el miedo al fracaso. (Freepik)
Vergüenza
Esta emoción brota cuando nos vemos a través de los ojos de otros o de estándares poco realistas. Se alimenta de la búsqueda constante de validación externa y de la ocultación de aspectos propios. La psicóloga advierte que la vergüenza crece cuando no nos mostramos auténticos. En lo físico, se traduce en rubor en rostro y cuello, opresión torácica, debilidad en extremidades y dificultad para sostener la mirada.
Aunque a menudo se perciba como un castigo, la culpa también puede ser una guía. Puede invitar a reflexionar sobre los valores, reparar un daño o tratarse con más amabilidad. “No siempre significa que hiciste algo malo”, señala Benavides. Entre sus expresiones físicas están la tensión en la espalda, el dolor de cabeza, la opresión estomacal y la sensación de carga corporal.
La envidia aparece en ellos de forma rápida. (Pexels)
Envidia
Pocas emociones son tan mal entendidas como la envidia. Para Benavides, más que un defecto, es un espejo de lo que valoramos y deseamos. “La envidia nos dice que hay algo que deseas profundamente, que te comparas demasiado o que admiras más de lo que reconoces”, explica. En realidad, revela carencias o aspiraciones no atendidas. En el cuerpo aparece como tensión en mandíbula y manos, opresión en el pecho o nudo en el estómago.
El mensaje central de Benavides es que todas las emociones, incluso las incómodas, son aliadas si aprendemos a reconocer su función. No se trata de silenciarlas, sino de escucharlas y procesarlas, para que no se conviertan en problemas más profundos. Al fin y al cabo, como recuerda la psicóloga, cada emoción es una brújula que señala dónde debemos poner atención para crecer y cuidarnos mejor.
Las emociones, aunque a menudo incómodas, son un lenguaje interno que nos orienta sobre lo que estamos viviendo y lo que necesitamos. Así lo explica la psicóloga Brenda Benavides, que en una guía reciente explica que debemos escuchar lo que la tristeza, la ira, el miedo, la vergüenza, la culpa e incluso la envidia intentan transmitirnos. “Tus emociones están tratando de hablar contigo”, señala, subrayando la importancia de procesarlas en lugar de reprimirlas.