En los últimos años, la harina de konjac se ha popularizado en Occidente como un aliado para adelgazar. Este producto, que en redes sociales se presenta como el sustituto ideal de la pasta tradicional, destaca por su capacidad de saciar con muy pocas calorías. Sin embargo, especialistas y organismos de seguridad alimentaria advierten que no está exento de riesgos para la salud si se consume de forma habitual o sin precauciones.
El konjac procede de la raíz tuberculosa de la planta Amorphophallus konjac, originaria del sudeste asiático y muy apreciada en la cocina de Japón, China y Corea. De su harina se elaboran espesantes, gelatinas vegetales y los conocidos fideos shirataki. Su componente principal es el glucomanano, una fibra vegetal no digerible con gran capacidad de absorber agua: apenas tres o cuatro gramos pueden retener hasta 150 gramos de líquido. Al hervirse, forma una pasta viscosa e insípida, capaz de producir sensación de saciedad con un aporte calórico mínimo. De hecho, 100 gramos de este producto contienen menos de 10 calorías, lo que explica su fama como sustituto de la pasta en dietas de adelgazamiento.
No obstante, su consumo no está libre de riesgos. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce al glucomanano como suplemento saciante, pero advierte sobre sus limitaciones. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda tomarlo con abundante agua para evitar atragantamientos, especialmente en personas con dificultades para tragar o en niños, ya que la fibra se expande al contacto con líquidos. También aconseja no ingerirlo antes de dormir, pues su potente efecto laxante puede causar gases, diarrea y dolor abdominal.
Adelgaza con la pasta konjac. (Alison Marras para Unsplash)
Otra de las advertencias es no combinar el konjac con medicamentos ni con otros suplementos de fibra, ya que puede impedir la correcta absorción de estos en el intestino. En pacientes con diabetes, su consumo debe supervisarse por un médico, ya que el glucomanano puede alterar la absorción de azúcares y provocar hipoglucemias. Además, aunque reduce la absorción de grasas y puede ayudar a controlar el colesterol, también interfiere en la captación de vitaminas esenciales como la B12 y la E, lo que representa un riesgo si se abusa del producto.
Los nutricionistas coinciden en una crítica fundamental: el konjac no aporta nutrientes. Si bien puede utilizarse como complemento puntual en dietas de adelgazamiento, basar la alimentación en este producto y desplazar fuentes saludables de hidratos de carbono, como frutas, verduras o cereales integrales, puede llevar a la desnutrición.
En los últimos años, la harina de konjac se ha popularizado en Occidente como un aliado para adelgazar. Este producto, que en redes sociales se presenta como el sustituto ideal de la pasta tradicional, destaca por su capacidad de saciar con muy pocas calorías. Sin embargo, especialistas y organismos de seguridad alimentaria advierten que no está exento de riesgos para la salud si se consume de forma habitual o sin precauciones.