Ana Pérez Ballesta, doctora: "Algunas posturas muy comunes pueden dañar la espalda, circulación y nervios"
Pequeños gestos cotidianos pueden pasar factura a la espalda y la circulación. Con simples cambios en la postura diaria, es posible reducir molestias y prevenir problemas mayores
Ana Pérez Ballesta aclara qué posturas nos pueden dañar. (Instagram / @anamidoctora)
La forma en que nos sentamos, nos movemos o incluso usamos el móvil puede tener un gran impacto en nuestra salud. Algunos gestos habituales que parecen inofensivos, en realidad, generan tensión en la espalda, la circulación o los nervios con el tiempo.
En un vídeo compartido en Instagram, la doctora Ana Pérez Ballesta explica que cruzar las piernas no siempre es tan inocente como parece. “Favorece la rotación pélvica, desalinea tu columna y a largo plazo puede comprimir los nervios de la zona y empeorar tu circulación, sobre todo si pasas así muchas horas al día”. Su recomendación es cambiar de posición con frecuencia y mantener ambos pies apoyados en el suelo.
Otro gesto frecuente es crujir el cuello o la espalda de forma brusca. Según la especialista, este hábito puede causar espasmos musculares o irritar algunas articulaciones. En su lugar, aconseja realizar movimientos lentos y suaves, que no supongan un esfuerzo repentino para las estructuras de la columna.
El sedentarismo también juega un papel clave. Permanecer sentado más de 30 o 40 minutos, explica, aumenta la tensión en los discos de la columna lumbar. “Por eso tan a menudo te duele la espalda después de estar mucho rato sentado, mucho más que caminando”. Para contrarrestarlo, sugiere levantarse, estirarse cada media hora o incluso realizar una sentadilla.
La experta explica la mejor postura para revisar el teléfono. (Freepik)
El uso del móvil es otro punto sensible. Mirarlo con el cuello inclinado hacia adelante multiplica la carga que soporta esta zona. “Esto favorecerá la aparición de contracturas y de tensión en toda la zona”, advierte. Lo ideal es llevar el dispositivo a la altura de los ojos siempre que sea posible.
La doctora recuerda que no se trata de lograr una postura perfecta en todo momento, sino de ser conscientes de cómo nos colocamos y de los efectos que ello tiene sobre nuestro cuerpo: “Ese dolor de espalda que tienes te lo agradecerá”. En cualquier caso, si el dolor persiste o se intensifica, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud para recibir una valoración personalizada.
La forma en que nos sentamos, nos movemos o incluso usamos el móvil puede tener un gran impacto en nuestra salud. Algunos gestos habituales que parecen inofensivos, en realidad, generan tensión en la espalda, la circulación o los nervios con el tiempo.