El papel de las hormonas en la menopausia va más allá de los conocidos sofocos o los cambios físicos. También puede repercutir en la salud mental, con variaciones en el estado de ánimo que afectan a muchas mujeres durante esta etapa de la vida.
Un equipo de expertos de Harvard ha estudiado cómo las alteraciones hormonales que se producen en la transición a la menopausia están vinculadas con síntomas emocionales. La incidencia de la depresión, por ejemplo, llega a duplicarse en estos años, especialmente en quienes ya habían sufrido episodios de ansiedad o depresión con anterioridad. Los investigadores señalan que las variaciones en los niveles de progesterona y estradiol se asocian a cambios de humor, algo similar a lo que ocurre en el síndrome premenstrual o en la depresión posparto.
La menopausia es una etapa de cambio. (Freepik)
Según explica la doctora Hadine Joffe, profesora asociada de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, los síntomas más comunes suelen ser leves, aunque en algunos casos pueden intensificarse. El estudio de 2019 publicado en 'The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism' apuntaba precisamente a esa relación entre los picos hormonales y la aparición de cuadros depresivos durante la perimenopausia. En cambio, en los casos de depresión mayor la conexión con los cambios hormonales no está tan clara y entran en juego otros factores.
La ansiedad, por su parte, resulta más difícil de analizar. Algunas mujeres presentan episodios similares a ataques de pánico durante la menopausia, con sudoración, palpitaciones y sensación de agobio. Sin embargo, los especialistas advierten que en ocasiones estos episodios pueden confundirse con los sofocos, lo que dificulta distinguir ambos fenómenos. También influyen alteraciones de salud habituales a esta edad, como problemas de tiroides o la falta de sueño causada por los propios cambios hormonales.
Los cambios hormonales pueden influir en la salud mental. (Freepik)
Ante este panorama, los expertos recomiendan prestar atención a las señales: observar patrones de sueño, niveles de estrés y posibles cambios en el estado de ánimo. Incorporar hábitos como el ejercicio regular, una buena higiene del sueño y técnicas de manejo del estrés puede ayudar a reducir los síntomas. Además, compartir la experiencia con familiares o grupos de apoyo resulta beneficioso para no afrontar este proceso en soledad.
Y lo más importante, la menopausia no es igual para todas las mujeres, por lo que es importante prestar atención a los síntomas y pedir ayuda si intervienen en la vida diaria. También conviene consultar con un especialista médico para contar con la información adecuada y adaptada a las necesidades personales de cada mujer.
El papel de las hormonas en la menopausia va más allá de los conocidos sofocos o los cambios físicos. También puede repercutir en la salud mental, con variaciones en el estado de ánimo que afectan a muchas mujeres durante esta etapa de la vida.