A medida que cumplimos años, mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y vida social se vuelve cada vez más importante. Y en el caso de las personas mayores de 60, los expertos en salud y envejecimiento saludable insisten en que no se trata solo de cuidar la alimentación o hacer ejercicio, sino también de organizar bien el tiempo diario. De ahí surge la llamada regla del 8-8-8, un sencillo método que está ganando popularidad por su enfoque práctico y fácil de seguir.
La fórmula es clara: 8 horas de trabajo o actividades productivas, 8 horas de descanso y 8 horas de ocio. No significa necesariamente estar en un empleo formal, sino mantener rutinas que impliquen movimiento y estimulación cognitiva, como jardinería, voluntariado, pequeños proyectos personales o incluso tareas domésticas. Estas horas ayudan a mantener la mente activa y aportan una sensación de propósito que resulta fundamental en esta etapa de la vida.
Esta investigación se suma a un creciente cuerpo de investigación que destaca la importancia de dormir bien por la noche (iStock)
El segundo bloque de 8 horas corresponde al sueño y al descanso, pieza clave en la salud de los mayores. Dormir lo suficiente mejora la memoria, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y fortalece el sistema inmune. No obstante, los especialistas advierten que no se trata solo de cantidad, sino también de calidad: un entorno adecuado, horarios regulares y evitar pantallas antes de dormir son hábitos que marcan la diferencia.
Las últimas 8 horas se destinan al ocio y a las relaciones personales. Ya sea pasar tiempo con la familia, practicar hobbies, salir a caminar o compartir una comida con amigos, estas actividades refuerzan la salud emocional. La interacción social se ha relacionado directamente con una menor incidencia de depresión y con una mejor capacidad cognitiva en la vejez.
Vacaciones en familia (iStock)
El atractivo de la regla 8-8-8 está en que no impone un estilo de vida rígido, sino que actúa como una guía flexible para mantener la armonía entre lo físico, lo mental y lo social. Además, puede adaptarse a cada persona: algunos quizá prefieran más horas de actividad física ligera, otros priorizarán la lectura o las actividades culturales, pero la clave está en no descuidar ninguno de los tres pilares.
Según geriatras y psicólogos especializados en longevidad, seguir esta regla no solo ayuda a organizar mejor el día, sino que también previene el deterioro cognitivo y favorece un envejecimiento activo. En definitiva, ni trabajar de más ni dormir poco, sino encontrar el punto justo para disfrutar de una vida plena y equilibrada después de los 60.
A medida que cumplimos años, mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y vida social se vuelve cada vez más importante. Y en el caso de las personas mayores de 60, los expertos en salud y envejecimiento saludable insisten en que no se trata solo de cuidar la alimentación o hacer ejercicio, sino también de organizar bien el tiempo diario. De ahí surge la llamada regla del 8-8-8, un sencillo método que está ganando popularidad por su enfoque práctico y fácil de seguir.