El último fin de semana de octubre llega con una cita marcada en el calendario: el cambio al horario de invierno. Durante la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de octubre, los relojes se retrasarán una hora, de las tres a las dos, lo que nos regalará sesenta minutos más de descanso. Este ajuste, instaurado hace décadas en España con el objetivo de aprovechar mejor la luz natural, podría tener los días contados.
El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado su intención de llevar ante el Consejo Europeo una propuesta para eliminar esta práctica y establecer un horario fijo durante todo el año. De hecho, según lo recogido en el Boletín Oficial del Estado, el sistema actual solo está garantizado hasta el último trimestre de 2026. Si no se renueva, 2027 podría ser el primer año sin cambio de hora en el país.
Cambio de hora: trucos para adaptarte al horario de invierno. (Monstera para Pexels)
A medida que crece la conciencia sobre la salud y el bienestar, el debate sobre los beneficios reales de esta medida se intensifica. Tradicionalmente, se ha defendido como una forma de ahorrar energía, especialmente en los países cálidos. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, el ahorro estimado ronda los seis euros por persona al año, lo que supondría unos 120 millones de euros en total para España.
Sin embargo, este efecto no es uniforme: en los países más fríos, el gasto en calefacción tiende a aumentar, lo que puede anular cualquier beneficio económico. El divulgador científico Doctor Fisión, con más de dos millones de seguidores en redes sociales, explica que el cambio horario solo se aplica en el 40% de los países del mundo. “Las desventajas son múltiples: altera el ritmo circadiano, dificulta el sueño y provoca desajustes en el organismo, sobre todo en jóvenes y mayores”, señala.
Los expertos aconsejan tomar medidas sencillas para mitigar sus efectos: mantener horarios regulares de sueño, exponerse a la luz natural por la mañana y evitar pantallas justo antes de dormir. También recomiendan ajustar las rutinas de forma gradual los días previos al cambio, especialmente en niños y personas sensibles a las variaciones del descanso.
El último fin de semana de octubre llega con una cita marcada en el calendario: el cambio al horario de invierno. Durante la madrugada del sábado 25 al domingo 26 de octubre, los relojes se retrasarán una hora, de las tres a las dos, lo que nos regalará sesenta minutos más de descanso. Este ajuste, instaurado hace décadas en España con el objetivo de aprovechar mejor la luz natural, podría tener los días contados.