Tim Spector, especialista en microbiota intestinal: "Los bebedores regulares de café suelen tener mejores marcadores de salud metabólica y cardíaca"
Los bebedores habituales de café presentan una flora intestinal más diversa y marcadores metabólicos y cardíacos más saludables gracias a la compleja química del café y a su interacción con las bacterias del organismo
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- Así influye en tu salud el tipo de café que consumes, según un estudio reciente
El aroma del café de la mañana es, para muchos, un gesto automático antes de empezar el día. Pero detrás de esa taza cotidiana puede esconderse un complejo proceso biológico que va mucho más allá del simple estímulo de la cafeína. Así lo asegura el epidemiólogo y especialista en microbiota intestinal Tim Spector, profesor del King’s College de Londres y cofundador de la plataforma científica ZOE, quien afirma que “el café no solo despierta tu mente, también despierta a tus microbios intestinales”.
Según un estudio reciente de su equipo, publicado en la revista Nature Microbiology, cada sorbo de café deja una huella microbiana en el intestino. El trabajo, que analizó datos de más de 22.000 personas procedentes de 25 países, exploró la relación entre el consumo de café y la composición del microbioma intestinal. Los resultados revelaron una conexión notable: los bebedores regulares de café presentaban un perfil microbiano más diverso y una mayor abundancia de bacterias asociadas con beneficios metabólicos.
Entre los hallazgos más llamativos del estudio destaca la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus, identificada como uno de los microorganismos más vinculados al hábito cafetero. “Encontramos que esta especie es entre seis y ocho veces más abundante en quienes consumen café de forma habitual”, explica Spector. “Y lo curioso es que también está presente en quienes no lo beben, pero permanece inactiva, como si esperara la llegada del café para despertar y multiplicarse”.
Esta bacteria, según el equipo de ZOE, produce metabolitos con efectos antiinflamatorios y protectores que pueden mejorar la salud metabólica. Entre ellos se encuentran el ácido hipúrico y el ácido quínico, sustancias derivadas de los polifenoles del café que actúan en el organismo reduciendo la inflamación, equilibrando los niveles de glucosa y fortaleciendo la salud cardiovascular.
Uno de los descubrimientos más relevantes del estudio es que los efectos beneficiosos no dependen de la cafeína. “El mismo patrón microbiano se observó en los consumidores de café descafeinado”, señala Spector. “Esto sugiere que el impacto positivo proviene de la compleja mezcla de compuestos naturales del café y no de su contenido en cafeína”.
El experto sostiene que estos hallazgos explican por qué los grandes estudios epidemiológicos coinciden en que los bebedores regulares de café suelen presentar un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas e incluso algunos tipos de cáncer. “Durante años sabíamos que existía una correlación entre el café y una mayor longevidad, pero ahora entendemos mejor el mecanismo biológico que lo respalda”, comenta.
El café, además de ser una de las bebidas más consumidas del mundo, forma parte de un ritual emocional y social que, según Spector, tiene también efectos neurológicos y hormonales. “La llama del placer sensorial que nos da el café no es casual: activa neurotransmisores asociados con la motivación y la atención, pero también mejora el entorno intestinal, que influye en el estado de ánimo y la salud mental”, añade.
El científico también hace hincapié en el impacto psicológico del ritual matutino. “El simple hecho de prepararte una taza de café, olerla y sostenerla, activa la sensación de confort y reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Es un ejemplo perfecto de cómo una costumbre puede tener beneficios tanto fisiológicos como emocionales”.
Para quienes son sensibles a la cafeína, Spector explica que “si el café te altera el sueño o te acelera, el descafeinado tiene prácticamente los mismos efectos sobre el microbioma”. De hecho, muchos de los compuestos que estimulan las bacterias intestinales se mantienen intactos en las versiones sin cafeína.
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El aroma del café de la mañana es, para muchos, un gesto automático antes de empezar el día. Pero detrás de esa taza cotidiana puede esconderse un complejo proceso biológico que va mucho más allá del simple estímulo de la cafeína. Así lo asegura el epidemiólogo y especialista en microbiota intestinal Tim Spector, profesor del King’s College de Londres y cofundador de la plataforma científica ZOE, quien afirma que “el café no solo despierta tu mente, también despierta a tus microbios intestinales”.