Pocas estancias revelan más que lacocina: platos en el fregadero, botes abiertos y pequeños electrodomésticos bastan para que la estancia parezca caótica, aunque esté relativamente limpia. Los expertos en orden coinciden en que hay un pequeño cambio capaz de transformar al instante la sensación de limpieza: liberar la encimera y concentrar todo en una única zona organizada.
La llamada “encimera despejada” no es una moda de redes sociales, sino una estrategia de bienestar visual. Consiste en dejar a la vista solo lo imprescindible y agrupar el resto de objetos en una bandeja, cesta o rincón designado. Ese gesto tan simplefacilita la limpieza diaria y hace que la cocina parezca más amplia y cuidada en cuestión de minutos.
Mantener la encima despejada de objetos y utensilios, la clave. (Pexels)
La primera decisión es clara: lo que no se usa a diario, se guarda. Tostadora, robot de cocina, especias, cápsulas de café… todos esos elementos que invaden la superficie pueden vivir perfectamente en un mueble bajo o un estante interior. Los organizadores de cocina ayudan a aprovechar mejor cajones y armarios, de modo que la encimera pase a ser una superficie funcional y despejada.
Este cambio no solo mejora el orden, también la higiene. Una encimera limpia, sin objetos, se desinfecta en segundos y acumula menos grasa. Además, al no tener que ir levantando botes y aparatos para pasar el paño,resulta mucho más fácil mantener la rutina de limpieza diaria sin que suponga un esfuerzo extra.
Guardar todo aquello que no gastemos en el día a día para que no esté visible. (Pexels)
El segundo paso es crear un pequeño punto de apoyo para lo que sí necesitas tener a mano. Una bandeja de madera o metal, una cesta bonita o una tabla grande pueden convertirse en la “isla” donde se agrupan el aceitera, la sal, el molinillo de pimienta y, como mucho, un tarro de utensilios. Al concentrar los objetos en un solo lugar, el resto de la encimera queda libre y la cocina se ve ordenada incluso cuando estás cocinando.
Para que la encimera limpia no sea un espejismo de un solo día, los expertos proponen una rutina mínima: antes de irte a dormir, deja la superficie vacía, pasa un paño y devuelve cada objeto a su sitio. Son menos de cinco minutos que marcan la diferencia.
Con este truco podremos disfrutar de una cocina despejada visualmente. (Pexels)
En definitiva, este pequeño cambio transforma la cocina sin necesidad de reformas ni grandes inversiones. Un gesto sencillo que mejora el orden, agiliza la limpieza y convierte la estancia más usada de la casa en un espacio donde apetece estar, cocinar y vivir.
Pocas estancias revelan más que lacocina: platos en el fregadero, botes abiertos y pequeños electrodomésticos bastan para que la estancia parezca caótica, aunque esté relativamente limpia. Los expertos en orden coinciden en que hay un pequeño cambio capaz de transformar al instante la sensación de limpieza: liberar la encimera y concentrar todo en una única zona organizada.