Montse Cazcarra, psicóloga: "Así se ve el desprecio en pareja y en otro tipo de vínculos"
Desde las expresiones verbales hasta los gestos o silencios cargados de desdén, el desprecio mina la confianza, deteriora la comunicación y puede convertirse en una señal clara de alerta dentro de la pareja o en cualquier otro vínculo afectivo
El desprecio es una de las actitudes más dañinas dentro de una relación, ya sea sentimental, familiar o laboral. Aunque a menudo se disfraza de ironía o de simples comentarios sin importancia, sus efectos pueden ser devastadores para la autoestima y la estabilidad emocional. La psicóloga Montse Cazcarra explica que este comportamiento aparece cuando una persona se coloca por encima de la otra, critica o menosprecia sus capacidades, y acaba generando una dinámica de poder y desvalorización que erosiona el vínculo con el tiempo.
Según la experta, el desprecio puede manifestarse de múltiples formas: usar adjetivos despectivos, hacer correcciones desde una posición de superioridad o utilizar el sarcasmo de manera constante. Expresiones como “déjalo, no lo vas a entender” o “es que no te enteras de nada” son ejemplos cotidianos de ese tono de condescendencia que va minando la confianza. También se muestra a través del lenguaje no verbal: resoplidos, ojos en blanco, chasquidos o gestos de hartazgo son señales de una desconexión emocional profunda.
Cazcarra recuerda que todos podemos caer en el desprecio en algún momento, especialmente en contextos de tensión o cansancio emocional. Sin embargo, advierte que cuando esta actitud se repite o se normaliza, puede transformarse en un patrón tóxico que pone en riesgo el bienestar de ambos. El desprecio deja de ser un mecanismo de defensa y se convierte en una forma de agresión emocional.
Si este tipo de conductas comienzan a aparecer, la psicóloga sugiere detenerse a observar la relación y reflexionar sobre su equilibrio. Reparar el vínculo requiere trabajar el respeto, la gratitud y la comunicación asertiva, aprendiendo a expresar el malestar sin recurrir a la humillación o la superioridad. Y, si la sensación de inferioridad o inseguridad se hace constante, puede ser momento de establecer límites o incluso poner fin a la relación.
Gestionar discusiones de pareja. (Pexels/cottonbro studio)
Reconocer cuándo el desprecio se ha colado en la relación es el primer paso para cambiar la forma de comunicarse y evitar que el daño crezca. Aprender a gestionar los conflictos desde el respeto y la empatía es clave para mantener vínculos más sanos y duraderos. La psicóloga recuerda que toda relación puede revisarse y mejorar, pero solo cuando hay voluntad real de cuidar, escuchar y no hacer del amor un espacio de competición, sino de comprensión mutua.
El desprecio es una de las actitudes más dañinas dentro de una relación, ya sea sentimental, familiar o laboral. Aunque a menudo se disfraza de ironía o de simples comentarios sin importancia, sus efectos pueden ser devastadores para la autoestima y la estabilidad emocional. La psicóloga Montse Cazcarra explica que este comportamiento aparece cuando una persona se coloca por encima de la otra, critica o menosprecia sus capacidades, y acaba generando una dinámica de poder y desvalorización que erosiona el vínculo con el tiempo.