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Mario Alonso Puig, médico: "A veces estallamos por algo pequeño, pero lo que se desborda es lo que veníamos cargando"
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Mario Alonso Puig, médico: "A veces estallamos por algo pequeño, pero lo que se desborda es lo que veníamos cargando"

El médico y conferenciante recuerda que muchos de los enfados que estallan en casa no nacen allí, sino que son fruto del cansancio y el estrés acumulados durante el día

Foto: Mario Alonso Puig
Mario Alonso Puig

El estrés cotidiano y las tensiones acumuladas afectan mucho más de lo que pensamos, especialmente a nuestras relaciones personales. Mario Alonso Puig, médico y experto en desarrollo personal, reflexiona sobre cómo los pequeños enfados que estallan al llegar a casa suelen tener un origen mucho más profundo. Lo que parece una reacción ante un comentario trivial o una pequeña molestia, en realidad, es la expresión de algo que llevamos cargando durante horas o incluso días.

Puig lo explica con una claridad sencilla: “Nunca nos enfadamos por las razones que creemos”. Según el médico, cuando discutimos por una nimiedad, lo que realmente se desborda no es el momento presente, sino la acumulación de estrés, ansiedad o frustración que el cuerpo y la mente han ido reteniendo. Es una reacción en cadena: un día lleno de prisa, exigencias y pequeñas tensiones termina por explotar en el único lugar donde nos sentimos seguros, el hogar.

Para ilustrarlo, utiliza una metáfora muy visual: las bolas de Newton. Cuando una se mueve, golpea a las demás, transmitiendo la energía a la última, que es la que finalmente se mueve. Así, lo que sucede fuera, en el trabajo, en el tráfico o en una conversación difícil, termina repercutiendo en casa, donde descargamos sin darnos cuenta todo lo que hemos ido acumulando. “A veces estallamos por algo pequeño, pero lo que se desborda es lo que veníamos cargando”, explica Puig.

Su consejo es que nunca llegues a casa lleno de tensión. Antes de entrar, propónte un pequeño ritual de calma: dar un paseo corto, respirar profundamente o simplemente quedarte unos minutos en silencio. Esos gestos, afirma, ayudan a liberar la carga emocional y permiten que las relaciones familiares no se vean afectadas por lo que no pertenece a ese espacio.

placeholder Las discusiones de pareja pueden ser muy tensas. (Pexels/ Timur Weber)
Las discusiones de pareja pueden ser muy tensas. (Pexels/ Timur Weber)

El médico también insiste en la importancia de reconectar con la serenidad como práctica cotidiana. No se trata de evitar el estrés, sino de aprender a no permitir que se adueñe de nosotros. “La serenidad no viene de fuera; nace de cómo elegimos responder desde dentro”, recuerda.

Este tipo de autocuidado emocional tiene un impacto directo en el bienestar de las relaciones de pareja y familiares. No se trata de controlar los impulsos a base de represión, sino de comprender de dónde vienen. A veces, dice Puig, no es la pareja la que nos irrita, sino nuestro propio agotamiento, nuestra necesidad no atendida de descanso o de pausa.

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No podemos evitar los días difíciles, pero sí decidir cómo los cerramos. Tomarse un momento antes de cruzar la puerta no solo alivia el estrés, sino que también protege lo más valioso: la paz del hogar.

El estrés cotidiano y las tensiones acumuladas afectan mucho más de lo que pensamos, especialmente a nuestras relaciones personales. Mario Alonso Puig, médico y experto en desarrollo personal, reflexiona sobre cómo los pequeños enfados que estallan al llegar a casa suelen tener un origen mucho más profundo. Lo que parece una reacción ante un comentario trivial o una pequeña molestia, en realidad, es la expresión de algo que llevamos cargando durante horas o incluso días.

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