Cualquier persona que disponga de una mascota en casa sabe lo importantes que son para la unidad familiar. Cuidar de él implica un gran sentido de la responsabilidad, manteniendo sus necesidades completamente cubiertas y ofreciéndole un lugar de bienestar y seguridad en el interior de nuestro hogar. En este sentido, debemos otorgarle todo el afecto posible, como cualquier otro miembro de la familia.
Sin embargo, no debemos confundir el cariño con el mimo. Y es que malcriar a nuestro perro implica la aparición de numerosas conductas en su comportamiento que pueden ser problemáticas. Evitarlas desde que son cachorros puede ser una medida ideal para que su educación sea mucho más firme y sólida.
En este sentido, todo usuario que disponga de un perro en su casa desea, entre muchos otros propósitos, que obedezca cuando se les reclama atención. Uno de los consejos más útiles para que esto suceda nos lo comparte el adiestrador caninoAlberto Sanz en una de sus publicaciones en su perfil de Instagram. “Los perros no necesitan que nos gastemos el dinero en 54 juguetes. Lo que necesitan es que pasemos tiempo jugando con ellos” comenta el experto.
Menos juguetes y más atención
El joven declara cómo observa a muchos perros ignorar a sus dueños cuando ellos, de buena voluntad, buscan jugar un rato con ellos en alguno de sus paseos regulares. Uno de los principales motivos es que, al disponer de numerosos juguetes en casa, se interesa por otros estímulos cuando sale al exterior, dejándose guiar por ellos y haciendo caso omiso de nuestras peticiones.
“A todos mis alumnos siempre les digo lo mismo. Que dejen de jugar con ellos en casa, que dejen de ponerles juguetes en casa. Cuando nuestro perro asocia que sale a la calle a jugar con nosotros y se lo pasa bien, empieza todo lo de alrededor a pasar a un segundo plano. Le empieza a llamar mucho menos la atención” explica el adiestrador canino.
Lo ideal en estos casos es que nuestro compañero canino asocie el interior de nuestro hogar como un espacio de descanso, en el que recuperar fuerzas hasta el siguiente paseo diario. De esta manera, los estímulos que le genera jugar con cualquier elemento estarán directamente con el exterior, manteniendo su atención en nosotros cuando llegue ese momento.
Cualquier persona que disponga de una mascota en casa sabe lo importantes que son para la unidad familiar. Cuidar de él implica un gran sentido de la responsabilidad, manteniendo sus necesidades completamente cubiertas y ofreciéndole un lugar de bienestar y seguridad en el interior de nuestro hogar. En este sentido, debemos otorgarle todo el afecto posible, como cualquier otro miembro de la familia.