El problema, señala, es que muchos dueños no tienen en cuenta el perfil de los otros perros presentes. “Lo veo muchas veces, llegamos con un cachorrito, lo metemos en un pipicán con otros siete perros. Perros que, eh, tienen un exceso de energía superalto, perros con problemas de comportamiento, y eso a nuestro cachorro es lo que le viene mal”.
Los perros Géminis son eternos cachorros. (Pexels)
Para el adiestrador, la clave está en la calidad del entorno y no en la cantidad de interacción. “Es superimportante juntar a nuestro cachorrito desde pequeño con otros perros, pero siempre intentar que sean perros equilibrados, que conozcamos a esos perros, que sepamos que esos perros a nuestro cachorro le vienen bien, de lo contrario…”.
Sanz habla también desde la experiencia con sus clientes, muchos de los cuales han acudido a él tras notar cambios negativos en sus perros tras socializaciones fallidas. “Conozco un montón de clientes que tienen perros que nunca han tenido problemas de conducta con otros perros, pero a raíz de este tipo de situaciones han ido cogiendo miedo, han ido volviéndose más inseguros con otros perros y a raíz de ahí empiezan a tener problemas con otros perros”.