Si intentas controlar todo lo que pasa, esto es lo que dice la psicología de ti (y no es porque estés en paz)
La paz interior no se alcanza dominando la realidad, sino desarrollando recursos internos para sostenerla, sino cuando la calma deja de depender de que todo salga bien
Meditar puede reducir la depresión y la ansiedad. (Pexels/Riccardo)
Buscar tranquilidad es un deseo legítimo, pero la psicología advierte de una confusión cada vez más frecuente. Muchas personas creen que la calma llegará cuando todo esté bajo control, cuando no queden asuntos pendientes o cuando la vida funcione según lo previsto. Sin embargo, los expertos coinciden en que esta idea suele generar más tensión que bienestar.
Expresiones como “cuando termine esto estaré tranquilo” o “en cuanto todo se ordene podré relajarme” reflejan una mentalidad muy extendida. Desde la psicología se señala que este patrón responde a una necesidad de control que mantiene a la persona en un estado de vigilancia constante, aplazando indefinidamente la calma.
Este signo suele meditar mucho sus emociones. (Pexels)
La psicóloga Paola Rivera explica que la verdadera estabilidad emocional no depende de que las circunstancias sean favorables y añade que, uno de los errores más comunes es confundir control con madurez emocional. Según Rivera, “regular la frustración, permitir el dolor y, aun así, encontrar un punto interno de estabilidad es lo que nos permite sentirnos en calma de verdad”, afirma.
El intento de control absoluto suele estar vinculado al miedo, la ansiedad anticipatoria y la dificultad para tolerar la incertidumbre (Pexels)
En la misma línea, la psicóloga Júlia Martí advierte de que muchas personas confunden seguridad con control absoluto. “No se trata de que todo vaya perfecto, sino de dejar de exigirnos una vida sin imprevistos para poder estar en calma”, explica. Esta autoexigencia constante suele derivar en una sensación de fracaso permanente, incluso cuando objetivamente todo parece ir bien.
La coach y divulgadora María de Mondo añade una lectura complementaria desde el bienestar emocional. “Si tu paz depende de que todo esté perfecto, entonces no es paz, es tu ego intentando controlar la realidad para no sentir inseguridad”, afirma. Para ella, la calma real surge cuando existe confianza interna, no cuando se domina el resultado.
Para romper esta dinámica, la psicóloga Paola Rivera recomienda volver al cuerpo cuando la mente se acelera. Un ejercicio sencillo consiste en inhalar contando hasta cuatro, exhalar hasta seis y preguntarse qué se necesita en ese momento, lo que permite responder desde la calma y no desde el miedo.
Buscar tranquilidad es un deseo legítimo, pero la psicología advierte de una confusión cada vez más frecuente. Muchas personas creen que la calma llegará cuando todo esté bajo control, cuando no queden asuntos pendientes o cuando la vida funcione según lo previsto. Sin embargo, los expertos coinciden en que esta idea suele generar más tensión que bienestar.