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Alan Peiró, adiestrador canino: "El perro puede dormir contigo siempre y cuando no le cause un problema psicológico"
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Alan Peiró, adiestrador canino: "El perro puede dormir contigo siempre y cuando no le cause un problema psicológico"

Lo importante es que esa convivencia, sea cual sea, esté marcada por el equilibrio, el respeto y la comprensión mutua

Foto: Los perros necesitan límites. (Instagram/ @adiestramiento_n.humedas)
Los perros necesitan límites. (Instagram/ @adiestramiento_n.humedas)

Dormir con el perro, compartir sofá o dejar que nos acompañe a todas partes son costumbres cada vez más comunes entre los amantes de los animales. Pero ¿dónde está el límite entre el cariño y la permisividad? El adiestrador canino Alan Peiró, técnico en adiestramiento y modificación de conducta, lo tiene claro: no se trata de prohibir, sino de poner límites saludables que garanticen el bienestar emocional del perro.

Dentro de casa, cada uno tendrá sus límites”, afirma Peiró en uno de sus vídeos más virales, donde invita a los dueños a reflexionar sobre cómo educan a sus mascotas. El experto, que acumula miles de seguidores en redes sociales y ha participado en distintos pódcast especializados, defiende que la convivencia con un perro debe basarse en la coherencia y el respeto mutuo, no en reglas rígidas ni en el exceso de indulgencia.

placeholder Dormir con tu perro o gato puede significar cosas a nivel psicológico. (Pexels/ Alin Luna)
Dormir con tu perro o gato puede significar cosas a nivel psicológico. (Pexels/ Alin Luna)

Uno de los temas que más controversia genera entre los dueños es el de dormir con el perro en la cama. Lejos de demonizar esta práctica, Peiró la considera perfectamente válida “siempre y cuando no le cause al animal un problema psicológico o emocional”. Según explica, hay perros que pueden compartir ese espacio sin desarrollar conductas de dependencia, ansiedad o territorialidad, pero otros pueden interpretar este gesto como una señal de liderazgo invertido o de falta de estructura, lo que a largo plazo puede generar conflictos.

Tú en tu casa pon los límites que quieras, pero pon ciertos límites”, insiste el adiestrador. Y pone un ejemplo sencillo: enseñar al perro a respetar el momento de la comida. “Decirle ‘voy a comer y mientras yo como tú te quedas en tu cama apartado de mí hasta que te dé permiso para levantarte’ es un ejercicio muy básico”, explica. Sin embargo, detrás de esa simple práctica hay un mensaje profundo: el perro aprende a respetar el espacio del humano y a gestionar la espera, dos pilares esenciales en su equilibrio emocional.

placeholder Perro descansando en casa (iStock)
Perro descansando en casa (iStock)

Para Peiró, educar a un perro no significa imponer autoridad ni reprimir su naturaleza, sino ayudarle a entender su lugar en la convivencia. En sus intervenciones, recuerda que los límites no deben interpretarse como castigos, sino como herramientas de comunicación. “Cuando el perro sabe qué se espera de él, se siente más tranquilo y seguro”, afirma.

En definitiva, el mensaje del adiestrador es claro: el amor hacia un perro no se mide por la cantidad de permisos que le damos, sino por nuestra capacidad de guiarlo y proteger su bienestar emocional. Así, dormir con él o no hacerlo no es la cuestión central. Lo importante es que esa convivencia, sea cual sea, esté marcada por el equilibrio, el respeto y la comprensión mutua.

Dormir con el perro, compartir sofá o dejar que nos acompañe a todas partes son costumbres cada vez más comunes entre los amantes de los animales. Pero ¿dónde está el límite entre el cariño y la permisividad? El adiestrador canino Alan Peiró, técnico en adiestramiento y modificación de conducta, lo tiene claro: no se trata de prohibir, sino de poner límites saludables que garanticen el bienestar emocional del perro.

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