En un reciente episodio del pódcast de la marca BETTER, el experto en ciencias del comportamiento Juan Manuel García abordó un tema tan cotidiano como revelador: el lenguaje no verbal, y más concretamente, el papel que juegan nuestras cejas a la hora de comunicar aceptación o rechazo en los encuentros sociales.
García explicó que las cejas funcionan como un auténtico indicador emocional, una herramienta que los humanos —y otros primates— usamos de manera inconsciente para expresar si alguien es bienvenido o no. “Las cejas son indicadores de cuando llegas a un grupo y eres bien recibido o no. Nosotros solemos utilizarlas mucho a la hora de recibir a alguien”, señaló durante la entrevista.
Este pequeño gesto, aparentemente insignificante, tiene un potente efecto en la comunicación interpersonal. Según el experto, cuando una persona que nos agrada entra en una habitación y establecemos contacto visual, lo más probable es que, sin pensarlo, levantemos las cejas como señal de bienvenida y entusiasmo.
“Si no hay elevación de cejas, no significa necesariamente que sea negativo. Puede que mi atención esté en otra cosa o que no haya procesado aún su entrada”, aclaró. La clave, en todo caso, está en cómo nuestro cerebro interpreta esos pequeños movimientos musculares como señales sociales relevantes.
De hecho, según el especialista, si nuestro cerebro asocia la elevación de cejas con una experiencia positiva —como ser bien recibido o sentir que se nos valora—, es más probable que reproduzcamos ese gesto de forma consciente con otras personas a las que queremos hacer sentir bienvenidas. “Si tu cerebro lo percibe como algo positivo, entonces vas a hacer el esfuerzo consciente de mirar, saludar y levantar las cejas como señal de afecto e influencia”, comentó.
En un reciente episodio del pódcast de la marca BETTER, el experto en ciencias del comportamiento Juan Manuel García abordó un tema tan cotidiano como revelador: el lenguaje no verbal, y más concretamente, el papel que juegan nuestras cejas a la hora de comunicar aceptación o rechazo en los encuentros sociales.