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Marian Rojas Estapé, psiquiatra: "El pensamiento acelerado es un estado mental en el que la mente produce ideas de forma constante, de forma rápida y difícil de detener"
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Marian Rojas Estapé, psiquiatra: "El pensamiento acelerado es un estado mental en el que la mente produce ideas de forma constante, de forma rápida y difícil de detener"

Cuando la mente no baja el ritmo y los pensamientos se encadenan sin pausa, el malestar no siempre se entiende, pero sí se siente, y empieza a afectar al bienestar diario

Foto: La psiquiatra habla sobre el pensamiento acelerado en su podast (@marianrojasestape)
La psiquiatra habla sobre el pensamiento acelerado en su podast (@marianrojasestape)

La sensación de ir con la cabeza “a mil” se ha vuelto casi un rasgo de época. La psiquiatra Marian Rojas Estapé pone nombre a ese estado mental que muchos reconocen en su día a día y que, sin ser un diagnóstico oficial, describe con precisión lo que ocurre cuando la mente encadena ideas sin pausa y cuesta desconectar incluso cuando el cuerpo pide descanso.

Rojas Estapé lo define como un pensamiento acelerado en el que “la mente produce ideas de forma constante, de forma rápida y difícil de detener”. No se trata solo de pensar mucho, sino de sentir una alerta interna que se mantiene encendida y que, con el tiempo, puede desgastar. En su explicación, el foco no está tanto en el contenido de lo que piensas como en la relación que estableces con esos pensamientos, especialmente cuando intentas frenar y, en vez de bajar el volumen, la cabeza “vuelve con más fuerza”.

Ese bucle suele notarse de varias formas. A nivel mental, aparece la rumiación, la anticipación de escenarios y la dificultad para concentrarse en una sola cosa. A nivel emocional, puede traducirse en irritabilidad, saturación o frustración por no conseguir “apagar” la cabeza. Y en el plano físico, la psiquiatra recuerda que mente y cuerpo van de la mano, por lo que no es raro que se mezclen tensión, cansancio, problemas de sueño o sensación de agotamiento incluso en días sin demasiada actividad.

¿De dónde viene esa velocidad? Rojas apunta a una combinación de factores muy reconocibles. Vivimos con un ritmo acelerado, con pantallas y notificaciones que empujan a la multitarea, y con una cultura que premia producir y estar disponible. A eso se suma, en algunos perfiles, la hiperresponsabilidad, el perfeccionismo o una sensibilidad alta a los estímulos. Y cuando se cuela la ansiedad, el mecanismo se refuerza porque la mente busca certezas, repasa conversaciones, intenta “resolver lo irresoluble” a horas en las que todo se ve más negro.

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En ese punto, la clave no es obligarte a dejar de pensar. De hecho, la psiquiatra insiste en que pensar mucho no es el problema, sino no poder parar cuando quieres. Por eso propone un cambio de enfoque: en lugar de luchar contra la mente, aprender a tomar distancia. Una de las frases que utiliza para ilustrarlo es “estoy teniendo pensamientos”, como recordatorio de que los pensamientos no eres tú y no tienes que creerte todo lo que aparece en tu cabeza.

En la parte práctica, su recomendación va en la línea de bajar el ritmo por la vía del cuerpo y del entorno. Respiración más lenta, caminar con calma, volver a lo sensorial y reconectar con el presente mediante detalles simples, sonidos reales, texturas, olores, lo que ocurre aquí y ahora. También plantea recursos de descarga como escribir lo pendiente en una libreta para que la cabeza no cargue con todo, y reducir estímulos que mantienen al cerebro en modo alerta.

placeholder Mantener la mente ocupada en otra cosa te ayudará. (Pexels/Ketut Subiyanto)
Mantener la mente ocupada en otra cosa te ayudará. (Pexels/Ketut Subiyanto)

Si tu mente va rápido, no significa que estés “estropeado”, pero sí puede ser una señal de que llevas demasiado tiempo en modo supervivencia. Aprender a ir más despacio, sostiene, no es renunciar a la eficiencia, sino cuidar la salud mental y recuperar espacios de descanso real, también dentro de la propia cabeza.

La sensación de ir con la cabeza “a mil” se ha vuelto casi un rasgo de época. La psiquiatra Marian Rojas Estapé pone nombre a ese estado mental que muchos reconocen en su día a día y que, sin ser un diagnóstico oficial, describe con precisión lo que ocurre cuando la mente encadena ideas sin pausa y cuesta desconectar incluso cuando el cuerpo pide descanso.

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