Sandra Ferrer, psicóloga, sobre el trauma: "Tú confundes muchas veces lo que está pasando ahora con aspectos que se repitieron mucho antes en tu historia"
Sandra Ferrer, psicóloga, sobre el trauma: "Tú confundes muchas veces lo que está pasando ahora con aspectos que se repitieron mucho antes en tu historia"
No todo lo que sientes en una relación habla de la otra persona. A veces habla de ti, de tu historia y de lo que aprendiste para adaptarte. Entender esa diferencia, sostiene, puede ser un primer paso para relacionarte con más calma y menos confusión
La psicóloga Sandra Ferrer en una imagen de archivo. (Instagram)
A veces creemos que estamos reaccionando a lo que ocurre hoy, pero la intensidad de lo que sentimos tiene más que ver con experiencias anteriores. Esa es la idea que comparte Sandra Ferrer, psicóloga especializada en apego y trauma relacional, cuando habla de cómo el pasado puede colarse en el presente sin que nos demos cuenta. “Tú confundes muchas veces lo que está pasando ahora con aspectos que se repitieron mucho antes en tu historia”, explica.
Ferrer se apoya en un concepto habitual en terapia, los “flashbacks”, entendidos no solo como recuerdos visuales, sino como respuestas automáticas del sistema nervioso ante un detonante. Un gesto, un tono o una situación cotidiana pueden activar una memoria emocional y hacer que vivas algo pequeño con una carga desproporcionada.
Un gesto, un tono o una situación cotidiana pueden activar una memoria emocional y hacer que vivas algo pequeño con una carga desproporcionada (Pexels)
Para ilustrarlo, plantea un ejemplo sencillo. Tus compañeros se van a comer y no te esperan. El hecho, por sí mismo, puede ser puntual, pero tú lo experimentas como rechazo, ansiedad y sensación de no contar contigo. Ahí, dice, aparece la pista. Lo que duele no siempre es solo lo que pasa ahora, sino lo que se conecta con otras vivencias parecidas que quedaron sin procesar.
Según la psicóloga, hay señales que pueden ayudarte a diferenciar si estás reaccionando al presente o a una herida anterior. Una es notar que la emoción “se va de tamaño”, cuando tú mismo piensas que no debería afectarte tanto. Otra es detectar respuestas que se parecen a una versión más antigua de ti, como si contestaras o te defendieras desde un lugar distinto al de tu edad actual. Y otra es que el patrón se repita con frecuencia en distintas relaciones o contextos.
La psicología nos explica porqué nos alejamos de las personas que nos hacen daño, en lugar de enfrentarlas (iStock)
La consecuencia de no identificarlo, añade, es que puedes tomar decisiones desde la herida. Puedes desconfiar, exigirte demasiado, retirarte antes de tiempo o interpretar señales neutras como amenaza, no necesariamente porque la situación sea grave, sino porque tu sistema está intentando protegerte.
Ferrer propone un enfoque más práctico que dramático. Observarte, poner nombre a lo que se activa y desarrollar una mirada interna más clara, lo que ella llama “yo testigo”, para no actuar en piloto automático. A partir de ahí, el trabajo sería actualizar defensas que en su momento ayudaron a sobrevivir, pero que hoy pueden estar limitando la manera de vincularte.
A veces creemos que estamos reaccionando a lo que ocurre hoy, pero la intensidad de lo que sentimos tiene más que ver con experiencias anteriores. Esa es la idea que comparte Sandra Ferrer, psicóloga especializada en apego y trauma relacional, cuando habla de cómo el pasado puede colarse en el presente sin que nos demos cuenta. “Tú confundes muchas veces lo que está pasando ahora con aspectos que se repitieron mucho antes en tu historia”, explica.