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Elsa Punset, escritora y divulgadora, reflexiona sobre la felicidad: "Ser feliz es vivir con el corazón despierto"
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Elsa Punset, escritora y divulgadora, reflexiona sobre la felicidad: "Ser feliz es vivir con el corazón despierto"

Entender la felicidad como algo más profundo que el placer inmediato ayuda a vivir con mayor propósito, conexión y conciencia en un mundo cada vez más acelerado

Foto: Elsa Punset reflexiona sobre la felicidad. (YouTube / Aprendemos Juntos BBVA)
Elsa Punset reflexiona sobre la felicidad. (YouTube / Aprendemos Juntos BBVA)

En una época marcada por la inmediatez y la hiperconexión, la idea de felicidad parece haberse vuelto más confusa que nunca. Vivimos rodeados de estímulos, recompensas rápidas y una presión constante por sentirnos bien todo el tiempo. Frente a esta visión simplificada del bienestar, Elsa Punset propone una reflexión más profunda sobre cómo funciona realmente la felicidad en nuestro cerebro y por qué no todo placer equivale a vivir mejor.

En una intervención en 'Aprendemos juntos BBVA', la escritora y divulgadora explica que los seres humanos experimentamos distintos niveles de felicidad. El primero está ligado al placer inmediato y al cerebro más instintivo. “Cuando comemos, cuando tenemos sexo o cuando recibimos un ‘me gusta’ en redes sociales, hay un subidón de dopamina que es muy adictivo”, señala. Un placer rápido que, como ella misma advierte, “siempre tiene un pico de satisfacción y luego un pico de sufrimiento”.

placeholder La naturaleza ayuda a reconectar y vivir con más conciencia. (Freepik)
La naturaleza ayuda a reconectar y vivir con más conciencia. (Freepik)

Un segundo nivel es el de la alegría, más emocional y consciente. Según explica Punset, tiene que ver con la conexión y la presencia: “Desde un paseo por un bosque hasta el abrazo de un ser querido o cuidar de otras personas”. Es una experiencia que se vive con el cuerpo y la mente alineados, y que genera un bienestar más estable que el placer inmediato.

La felicidad, sin embargo, se construye en un plano todavía más profundo. “La felicidad vive más en la corteza prefrontal”, afirma, y está relacionada con la capacidad de reflexionar y encontrar sentido a lo vivido. En este punto, Punset recuerda que hay experiencias agotadoras en el presente —como la crianza— que, con el paso del tiempo, se convierten en una gran fuente de felicidad cuando se miran con perspectiva.

placeholder Pequeños momentos cotidianos también construyen una felicidad consciente. (Freepik)
Pequeños momentos cotidianos también construyen una felicidad consciente. (Freepik)

Para la divulgadora, uno de los grandes errores de nuestra sociedad es confundir felicidad con placer. “Vivimos todo el día centrados en algo adictivo, algo rápido, algo que no tiene en cuenta el propósito de nuestras vidas”, advierte. Esa desconexión, añade, acaba dejando a muchas personas “machacadas, tristes y solas”.

En este contexto, Punset comparte una anécdota relatada por la psicóloga Pilar Sordo, quien pedía a sus pacientes que anotaran las cosas buenas de su día a día. Uno de ellos, una persona ciega, llenó páginas describiendo sensaciones como “el roce de las sábanas limpias”, “el rayo de sol en la cara” o “el agua tibia de la ducha”. Un ejemplo de cómo la atención a lo cotidiano puede alimentar cuerpo y alma.

placeholder Conectar con el cuerpo y las emociones favorece bienestar diario. (Freepik)
Conectar con el cuerpo y las emociones favorece bienestar diario. (Freepik)

Lejos de buscar una vida perfecta, Elsa Punset concluye que ser feliz no consiste en eliminar las dificultades, sino en aprender a vivir con conciencia y propósito. “Ser feliz no es que tu vida sea perfecta”, afirma, “es vivir con el corazón despierto, con el corazón abierto”, integrando placer, alegría y sentido en una experiencia vital más plena.

En una época marcada por la inmediatez y la hiperconexión, la idea de felicidad parece haberse vuelto más confusa que nunca. Vivimos rodeados de estímulos, recompensas rápidas y una presión constante por sentirnos bien todo el tiempo. Frente a esta visión simplificada del bienestar, Elsa Punset propone una reflexión más profunda sobre cómo funciona realmente la felicidad en nuestro cerebro y por qué no todo placer equivale a vivir mejor.

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