El llamado testamento del uno para el otro es, probablemente, el más habitual entre los matrimonios. La escena se repite con frecuencia: una pareja se casa, acude al notario y decide dejarse “todo” mutuamente por si ocurre algo inesperado. Sin embargo, lo que parece una decisión lógica y protectora puede esconder consecuencias legales que muchas personas desconocen por completo.
Así lo advierte Irene Gramage, abogada especializada en herencias de la firma Herencia Firma, que ha puesto el foco en este asunto a través de un vídeo divulgativo. “Es el testamento más común y la gente no sabe las consecuencias que puede tener hacer este tipo de testamento básico”, explica. Para la experta, el problema no está en la intención, sino en la falta de información sobre lo que realmente se está dejando al cónyuge.
La clave está en una diferencia jurídica fundamental: usufructo no es lo mismo que propiedad. Cuando se otorga un testamento del uno para el otro sin mayores precisiones, lo que recibe la pareja superviviente no es la plena propiedad de los bienes, sino el usufructo. “El testamento del uno para el otro no deja la propiedad al otro cónyuge, sino lo que deja es el usufructo. Le dejas el derecho a usar tus bienes de por vida”, aclara Gramage.
En la práctica, esto significa que el cónyuge viudo puede vivir en la vivienda familiar o disfrutar de otros bienes, pero no puede venderlos ni transmitirlos. “Con el usufructo se puede usar el inmueble o incluso arrendarlo, pero no se puede disponer de él”, advierte la abogada. Es un matiz legal que, llegado el momento, puede convertirse en una importante limitación.
Por qué deberías colgar unas llaves en la terraza. (Pexels/ Kindel Media)
Ante este escenario, Irene Gramage insiste en que no basta con un testamento genérico. La solución pasa por planificar de forma más específica. “Si pretendes que tu cónyuge pueda vender bienes, tendrás que dejárselos en pleno dominio, utilizando por ejemplo el tercio de libre disposición”, recomienda. Este tercio permite asignar bienes sin restricciones legales y ofrece al cónyuge una verdadera capacidad de decisión.
El llamado testamento del uno para el otro es, probablemente, el más habitual entre los matrimonios. La escena se repite con frecuencia: una pareja se casa, acude al notario y decide dejarse “todo” mutuamente por si ocurre algo inesperado. Sin embargo, lo que parece una decisión lógica y protectora puede esconder consecuencias legales que muchas personas desconocen por completo.