Reciclar en casa se ha convertido, para muchos hogares, en un auténtico reto logístico. Lo que empezó hace años con un simple cubo para el papel y otro para el vidrio ha evolucionado hasta un sistema mucho más complejo que incluye envases, plásticos, orgánico y resto. El problema no es la falta de voluntad, sino el espacio: la mayoría de cocinas, especialmente las más pequeñas, no están pensadas para albergar tantos cubos sin sacrificar orden y comodidad.
La dificultad aumenta cuando se intenta reciclar bien. No todos los residuos ocupan lo mismo ni se generan al mismo ritmo. Los envases y plásticos se acumulan con rapidez y requieren más capacidad, mientras que el cartón o los restos orgánicos suelen ocupar menos volumen. Sin embargo, la oferta habitual del mercado sigue apostando por cubos grandes, aparatosos y poco estéticos que acaban invadiendo el espacio bajo el fregadero o repartidos por la cocina sin mucho sentido.
El cubo apilable de Lidl. (Lidl)
En este contexto, Lidl ha lanzado una solución pensada precisamente para quienes quieren reciclar sin renunciar al orden. Desde el pasado lunes 12 de enero, la cadena ha puesto a la venta un cubo de reciclaje compacto de 4 litros de capacidad que destaca por su diseño apilable. La clave está en aprovechar el espacio en vertical: en lugar de llenar el suelo de cubos, se pueden colocar varios unos encima de otros y organizar los residuos de forma mucho más eficiente.
Este cubo está pensado para separar diferentes tipos de basura sin que el conjunto resulte voluminoso. Su tamaño lo hace ideal para residuos que no necesitan tanta capacidad diaria, como el orgánico o el papel, y permite combinar varios módulos según las necesidades de cada hogar. Además, cuenta con una cubierta desmontable y una tapa con sistema de bloqueo, lo que evita aperturas accidentales y ayuda a mantener los olores bajo control, un detalle especialmente importante en cocinas pequeñas.
El cubo es apilable y ocupa menos espacio. (Lidl)
Otro de sus puntos fuertes es la practicidad. El cubo es compatible con bolsas de basura convencionales de 50 litros, por lo que no obliga a comprar recambios especiales. Sus medidas aproximadas, 39 x 29 x 33 centímetros, y su resistencia —soporta hasta 4 kilos de peso— lo convierten en una opción funcional para el uso diario sin renunciar a la comodidad.
En cuanto al diseño, Lidl ofrece dos acabados discretos que encajan fácilmente en cualquier cocina: una versión en gris oscuro y otra que combina gris claro y gris oscuro. Además, el cubo incluye cuatro pegatinas con símbolos de reciclaje, lo que facilita identificar rápidamente qué tipo de residuo va en cada compartimento, algo especialmente útil cuando varias personas comparten la misma casa.
Reciclar en casa se ha convertido, para muchos hogares, en un auténtico reto logístico. Lo que empezó hace años con un simple cubo para el papel y otro para el vidrio ha evolucionado hasta un sistema mucho más complejo que incluye envases, plásticos, orgánico y resto. El problema no es la falta de voluntad, sino el espacio: la mayoría de cocinas, especialmente las más pequeñas, no están pensadas para albergar tantos cubos sin sacrificar orden y comodidad.