A menudo, la felicidad suele asociarse a la estabilidad y el control. Sin embargo, aunque son aspectos importantes, la vida está en constante cambio. Así lo afirmó ya Heráclito de Efeso o 'el Oscuro', el famoso filósofo de la Grecia Clásica, hace más de 2.500.
Heráclito, basado en Miguel Ángel, en el famoso cuadro de La Escuela de Atenas de Rafael. (Museos Vaticanos/Palacio Apostólico)
Uno de los grandes pensadores presocráticos, defendió que la esencia de la vida no es la quietud, sino el cambio constante. Así, aunque su obra escrita está perdida, sí nos han llegado fragmentos que condensan esta visión. Una prueba está en una de sus frases más famosas: "En los mismos ríos entramos y no entramos; somos y no somos".
Conservada gracias al libro 'La Física de Aristóteles', del filósofo neoplatónico Simplicio en el siglo VI, pertenece al libro perdido de Heráclito, conocido tradicionalmente como 'Sobre la naturaleza'. Centrándonos en esa frase, expresa de forma clara la idea central del pensamiento heraclíteo.
El río parece el mismo, pero sus aguas fluyen sin cesar; quien se adentra en él tampoco es idéntico al instante anterior. La realidad, para Heráclito, es un proceso continuo de transformación. Una concepción que tiene una implicación directa en la manera de entender la felicidad. Si todo cambia, aferrarse a estados, personas o emociones como si fueran definitivos se convierte en una fuente de sufrimiento.
De una manera muy resumida, se reflexiona sobre cómo parte de la infelicidad aparece cuando pretendemos detener el curso natural de la vida, que un momento feliz se repita intacto o que una etapa difícil no exista. Así, para Heráclito, vivir bien no consiste en evitar el cambio, sino en comprenderlo y aceptarlo.
Heráclito en una ilustración de Thomas Stanley, 1655. ('The history of philosophy. 1655: Vol 1')
Además, su afirmación "somos y no somos" apunta a una idea profundamente clara: cambiamos con cada experiencia, con cada pérdida y con cada aprendizaje. Así, la felicidad no es alcanzar una versión definitiva de uno mismo, sino desarrollar la capacidad de acompañar conscientemente ese proceso de transformación.
Una reflexión de la Grecia Clásica que ha llegado al pensamiento contemporáneo con la obra de expertos como el psicólogo estadounidense Carl Rogers, uno de los fundadores de la psicología humanista, el psiquiatra Viktor Frankl o el filósofo Zygmunt Bauman, que subraya que la incertidumbre y la transformación son rasgos estructurales de la experiencia humana. No se trata de eliminar el malestar, sino de aprender a relacionarnos con él desde una mayor conciencia y flexibilidad, exactamente lo que sugiere la metáfora del río de Heraclíteo.
A menudo, la felicidad suele asociarse a la estabilidad y el control. Sin embargo, aunque son aspectos importantes, la vida está en constante cambio. Así lo afirmó ya Heráclito de Efeso o 'el Oscuro', el famoso filósofo de la Grecia Clásica, hace más de 2.500.