Es noticia
Menú
Gabriel Rolón, psicoanalista: "Amar se aprende, uno no nace sabiendo amar, pero te enamoras de alguien que tiene un rasgo que ya vienes amando desde siempre"
  1. Vida saludable
amor aprendido

Gabriel Rolón, psicoanalista: "Amar se aprende, uno no nace sabiendo amar, pero te enamoras de alguien que tiene un rasgo que ya vienes amando desde siempre"

Detrás de cada elección afectiva hay una historia previa, una manera aprendida de vincularse que influye en quién nos atrae y por qué

Foto: El psicoanalista Gabriel Rolón. (Pódcast Tengo un plan)
El psicoanalista Gabriel Rolón. (Pódcast Tengo un plan)

Hay ideas sobre el amor que suenan románticas pero, cuando se miran de cerca, abren preguntas incómodas y útiles. Una de ellas es que no llegamos a una relación con una hoja en blanco, sino con una forma de entender el vínculo que se fue construyendo mucho antes de la primera cita. Desde esa mirada, el psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón propone una tesis sencilla y a la vez exigente, porque desplaza el foco del destino y lo lleva al aprendizaje.

Rolón lo resume así en una reflexión que ha circulado estos días, “amar se aprende, uno no nace sabiendo amar”. Y añade un matiz que explica por qué no nos enamoramos de cualquiera, “te enamoras de alguien que tiene un rasgo que ya vienes amando desde siempre”. Dicho de otra manera, el flechazo no sería solo química o azar, sino también reconocimiento. Reconocimiento de algo familiar, de un patrón conocido, incluso cuando ese patrón no nos conviene.

placeholder Dicho de otra manera, el flechazo no sería solo química o azar, sino también reconocimiento. Reconocimiento de algo familiar, de un patrón conocido, incluso cuando ese patrón no nos conviene (Pexels)
Dicho de otra manera, el flechazo no sería solo química o azar, sino también reconocimiento. Reconocimiento de algo familiar, de un patrón conocido, incluso cuando ese patrón no nos conviene (Pexels)

Según el psicoanalista, parte de ese aprendizaje se da en la infancia, observando cómo se quería y cómo se discutía en casa, qué lugar ocupaban el cuidado, el respeto o la indiferencia. No se trata de buscar culpables, sino de entender de dónde salen ciertas asociaciones que luego se repiten. Si el afecto se vivió mezclado con distancia, con silencios largos o con sufrimiento, es posible que más adelante se confunda la intensidad con el amor, o la falta de atención con una prueba que hay que superar.

Esa idea ayuda a mirar con más claridad una pregunta frecuente en consulta y en conversaciones entre amigos, por qué me atraen personas que me hacen daño. Rolón sugiere que a veces elegimos sin darnos cuenta lo que encaja con lo que “aprendimos” que era amar, aunque nos desgaste. Y ahí aparece otra cuestión de fondo, qué lugar cree uno que merece ocupar en la vida del otro. Cuando la autoestima está tocada, puede resultar más fácil insistir en vínculos que duelen que aceptar una relación donde haya tranquilidad y cuidado sostenido, porque eso, paradójicamente, también puede sentirse extraño.

TE PUEDE INTERESAR

La lectura de Rolón no invita a resignarse, sino a responsabilizarse. Si el amor se aprende, también se puede reaprender. Poner nombre a lo que se repite, identificar qué rasgo “familiar” se busca en el otro y preguntarse qué necesidades propias están pidiendo atención son pasos que, con ayuda profesional o con trabajo personal, pueden cambiar el tipo de elección amorosa. No para amar menos, sino para amar mejor, con menos ruido y más buen trato.

Hay ideas sobre el amor que suenan románticas pero, cuando se miran de cerca, abren preguntas incómodas y útiles. Una de ellas es que no llegamos a una relación con una hoja en blanco, sino con una forma de entender el vínculo que se fue construyendo mucho antes de la primera cita. Desde esa mirada, el psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón propone una tesis sencilla y a la vez exigente, porque desplaza el foco del destino y lo lleva al aprendizaje.

Relaciones de pareja Vida saludable Bienestar
El redactor recomienda