El baño es, junto con la cocina, uno de los espacios del hogar donde la higiene resulta más crucial. Sin embargo, y a pesar de la sensación de limpieza que puede transmitir a simple vista, existen rincones que suelen pasar desapercibidos en la rutina doméstica de muchos hogares españoles. Son zonas que, por costumbre o desconocimiento, apenas se limpian y que pueden convertirse en auténticos focos de bacterias y suciedad.
Una de las áreas más olvidadas es la base del inodoro, especialmente la zona que une la taza con el suelo. Aunque el interior del váter suele limpiarse con frecuencia, este punto acumula polvo, restos de humedad y salpicaduras invisibles que favorecen la proliferación de gérmenes. Al estar a ras de suelo y fuera del campo de visión habitual, suele quedar fuera de la limpieza semanal.
El vinagre de limpieza es el gran aliado para dejar el baño impoluto. (Freepik)
Otro gran olvidado es el interior del portarrollos de papel higiénico y los dispensadores. Estos elementos se tocan varias veces al día con las manos, a menudo sin lavar, y rara vez se desinfectan. En el caso de los portarrollos cerrados o con tapa, la acumulación de polvo y bacterias es aún mayor, convirtiéndolos en una superficie de alto riesgo sanitario.
Las juntas de los azulejos y la silicona de la ducha o la bañera también merecen atención especial. Aunque se limpien las superficies visibles, estas zonas porosas retienen humedad de forma constante, creando el entorno perfecto para el moho y las bacterias. Con el paso del tiempo, pueden ennegrecerse y desprender malos olores si no se limpian de manera específica y periódica.
Con estas mezclas se facilita la limpieza del baño. (Freepik)
Por último, las alfombrillas y cortinas de ducha suelen acumular más suciedad de la que aparentan. La combinación de humedad, restos de jabón y células de la piel crea un caldo de cultivo ideal para bacterias y hongos. A pesar de ello, muchas veces se limitan a sacudirse o aclararse superficialmente, cuando lo recomendable es lavarlas con regularidad.
El baño es, junto con la cocina, uno de los espacios del hogar donde la higiene resulta más crucial. Sin embargo, y a pesar de la sensación de limpieza que puede transmitir a simple vista, existen rincones que suelen pasar desapercibidos en la rutina doméstica de muchos hogares españoles. Son zonas que, por costumbre o desconocimiento, apenas se limpian y que pueden convertirse en auténticos focos de bacterias y suciedad.