Un nuevo y ambicioso estudio publicado en la revista Science ha sacudido una de las grandes preguntas de la biología humana: ¿cuánto influye la genética en la duración de nuestra vida? Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencia, liderados por el biólogo Uri Alon, han encontrado que la herencia genética podría explicar alrededor del 50 % o más de las diferencias en la longevidad entre las personas, una proporción mucho mayor de lo que sugerían investigaciones anteriores.
La genética puede jugar en tu favor o en contra. (Pexels/ Murillo Molissani)
La clave del estudio fue diferenciar entre dos clases de mortalidad: la extrínseca y la intrínseca. La mortalidad extrínseca incluye causas externas como accidentes, violencia o infecciones, que no reflejan directamente el proceso biológico de envejecimiento. Muchos estudios clásicos se basaron en datos históricos de gemelos sin distinguir entre estas causas, lo que, según los autores, oscureció la verdadera influencia genética. Al aplicar modelos matemáticos que separan estos efectos, los investigadores obtuvieron estimaciones de heredabilidad mucho más altas.
Para ello, el equipo analizó más de 15 000 parejas de gemelos y otros familiares, incluidos datos de personas criadas juntas y por separado en Suecia, Dinamarca y Estados Unidos. Esta variedad de datos permitió a los científicos aislar mejor el impacto de los genes frente a factores ambientales compartidos. Los resultados mostraron que, una vez descontada la mortalidad extrínseca, las diferencias en duraciones de vida humana tendrían un componente genético de cerca del 50 % o incluso hasta el 55 %, según algunas mediciones.
La genética es determinante. (Pexels/ Fatih Özer)
Este hallazgo tiene implicaciones profundas para la investigación del envejecimiento. Al ubicar la esperanza de vida en un rango de heredabilidad comparable al de otros rasgos complejos como la estatura o la presión arterial, los autores esperan que se intensifiquen los esfuerzos por identificar variantes genéticas específicas y mecanismos biológicos que regulan el envejecimiento. Por ejemplo, se han identificado genes asociados con una mayor resistencia a enfermedades o procesos de deterioro biológico que podrían estar relacionados con casos de personas que superan los 100 años sin condiciones médicas graves.
A pesar de la importancia de la genética, los expertos insisten en que el entorno y el comportamiento individual siguen siendo decisivos para la longevidad real de cada persona. Dieta, ejercicio, evitar el tabaquismo o manejar el estrés continúan teniendo un papel esencial en la salud y en cuántos años se vive con calidad. En otras palabras, los genes pueden establecer un límite o un potencial biológico, pero las elecciones diarias ayudan a acercarse o alejarse de ese potencial. El estudio también revela variaciones en cómo la genética influye en distintas causas de muerte: por ejemplo, la heredabilidad de los fallecimientos vinculados a enfermedades cardiovasculares o demencia cambia según la edad, mostrando un panorama complejo en el que diferentes grupos de genes pueden predominar en distintas etapas de la vida.
Un nuevo y ambicioso estudio publicado en la revista Science ha sacudido una de las grandes preguntas de la biología humana: ¿cuánto influye la genética en la duración de nuestra vida? Investigadores del Instituto Weizmann de Ciencia, liderados por el biólogo Uri Alon, han encontrado que la herencia genética podría explicar alrededor del 50 % o más de las diferencias en la longevidad entre las personas, una proporción mucho mayor de lo que sugerían investigaciones anteriores.