Es noticia
Menú
Ainhoa Vila, psicóloga: “Explicarte de más es una señal de tu baja autoestima”
  1. Vida saludable
en la mente

Ainhoa Vila, psicóloga: “Explicarte de más es una señal de tu baja autoestima”

La autoestima no crece repitiendo frases motivadoras frente al espejo, sino alineando lo que hacemos con lo que necesitamos

Foto: La psicóloga Ainhoa Vila. (TikTok)
La psicóloga Ainhoa Vila. (TikTok)

Decir que no debería ser sencillo. Una palabra corta, clara, suficiente. Sin embargo, para muchas personas ese “no” viene acompañado de un nudo en el estómago y de una cadena interminable de explicaciones. Justificamos, suavizamos, argumentamos y hasta pedimos perdón por poner un límite. No basta con rechazar algo: sentimos que debemos demostrar que tenemos motivos de peso. En una sociedad que premia la disponibilidad constante y evita el conflicto, marcar fronteras personales sigue pareciendo un gesto incómodo, casi egoísta.

Esta tendencia a explicarse de más no es casual. Para la psicóloga Ainhoa Vila, es una de las señales más claras de una autoestima frágil, aunque no siempre se manifieste como inseguridad evidente. “La señal más clara de baja autoestima no es la elevada inseguridad, es explicarte de más, justificarte, defenderte incluso antes de que los demás te ataquen”, explica en uno de sus vídeos más compartidos. Detrás de esa necesidad de argumentar cada decisión no hay un deseo genuino de comunicar, sino una búsqueda constante de validación externa.

Según Vila, cuando una persona siente que debe defender cada elección, en realidad está dudando de su propio derecho a ocupar espacio. El mensaje implícito es profundo: “No estás comunicando, estás pidiendo ayuda para existir”. La conversación deja de ser un intercambio entre iguales y se transforma en un alegato preventivo, como si cualquier límite necesitara ser aprobado por los demás antes de poder sostenerse.

Este patrón suele tener raíces antiguas. Muchas personas aprendieron, en etapas tempranas de su vida, que decir lo que sentían o necesitaban no era seguro. En entornos donde un “no” podía generar rechazo, enfado o abandono, justificarse era una forma de protección. Desde la psicología conductual, se trata de una estrategia de supervivencia aprendida. El problema aparece cuando ese mecanismo sigue activo en la edad adulta, incluso cuando ya no existe esa amenaza real. Lo que antes ayudó a evitar un daño acaba convirtiéndose en una fuente constante de desgaste emocional.

placeholder La baja autoestima se puede manifestar de distintas maneras. (Freepik /  nikitabuida)
La baja autoestima se puede manifestar de distintas maneras. (Freepik / nikitabuida)

La psicóloga utiliza una imagen muy gráfica para describir esta dinámica: “Es como mostrar tu DNI emocional cada vez que hablas”. Cada explicación extra funciona como una prueba de legitimidad, como si la propia palabra no fuera suficiente. El resultado suele ser agotamiento, sensación de fragilidad y una autoestima que se erosiona poco a poco, precisamente por no permitirse ser directa.

En consulta, Vila trabaja lo que denomina “el límite corto”: respuestas simples, claras y firmes, sin adornos innecesarios. Un “no puedo”, un “no me viene bien” o un “no lo voy a hablar” bastan. No porque sean las opciones más cómodas, sino porque son honestas. Al principio, este tipo de límites generan incomodidad, tanto en quien los pone como, a veces, en quien los recibe. Pero no son un acto de frialdad ni de egoísmo, sino una forma básica de autocuidado.

Decir que no debería ser sencillo. Una palabra corta, clara, suficiente. Sin embargo, para muchas personas ese “no” viene acompañado de un nudo en el estómago y de una cadena interminable de explicaciones. Justificamos, suavizamos, argumentamos y hasta pedimos perdón por poner un límite. No basta con rechazar algo: sentimos que debemos demostrar que tenemos motivos de peso. En una sociedad que premia la disponibilidad constante y evita el conflicto, marcar fronteras personales sigue pareciendo un gesto incómodo, casi egoísta.

Psicología
El redactor recomienda