Es noticia
Menú
Byung-Chul Han, filósofo: “No te culpes por las amistades perdidas. El sistema ha hecho que los demás ya no nos vean, ya no nos escuchen”
  1. Vida saludable
pensamiento

Byung-Chul Han, filósofo: “No te culpes por las amistades perdidas. El sistema ha hecho que los demás ya no nos vean, ya no nos escuchen”

Recuperar el tiempo del otro es un acto profundamente político en la sociedad del cansancio

Foto: Byung Chul Han, en una imagen de archivo. (Europa Press)
Byung Chul Han, en una imagen de archivo. (Europa Press)

Hay amistades que se apagan sin un final claro. No suele haber discusiones épicas ni despedidas dramáticas: simplemente, un día dejamos de escribirnos, otro de vernos, y cuando queremos reaccionar, el vínculo ya se ha debilitado. El dolor que deja ese silencio es profundo y, casi siempre, va acompañado de culpa. Pero para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, esa culpa está mal dirigida. No es solo una cuestión personal: es estructural.

Una frase que circula en redes, inspirada en su pensamiento, lo resume con crudeza: “No te culpes por las amistades perdidas. El sistema ha hecho que los demás ya no nos vean, ya no nos escuchen”. Según Han, vivimos atrapados en una lógica neoliberal que convierte cada minuto en rendimiento, cada gesto en productividad y cada relación en algo secundario. El resultado es un agotamiento colectivo que erosiona los lazos humanos.

placeholder Seguir manteniendo amistad con una ex puede indicar que no todo está cerrado a nivel emocional. (Pexels)
Seguir manteniendo amistad con una ex puede indicar que no todo está cerrado a nivel emocional. (Pexels)

En su reflexión sobre el presente, el filósofo habla del “tiempo del yo”: un tiempo acelerado, orientado al logro individual y a la eficiencia, en el que estar ocupado se ha transformado en un símbolo de estatus. Ese “no me da la vida” que repetimos casi con orgullo es, para Han, una de las grandes trampas contemporáneas. Este tiempo del yo nos vuelve ciegos al otro. No solo nos deja exhaustos: también nos aísla, fomenta el narcisismo y debilita la capacidad de cuidar relaciones profundas.

Frente a esta lógica, el pensador propone recuperar lo que llama “el tiempo del otro”. Un tiempo no productivo, imposible de acelerar, que se regala en forma de escucha, conversación sin prisas y presencia real. Es el tiempo de las sobremesas largas, de los paseos sin destino, de ese café pendiente con una amiga que siempre se pospone. Para Han, solo este tipo de tiempo crea comunidad y amistad auténtica.

placeholder Una amistad incondicional la que ofrecen estos signos. (Pexels)
Una amistad incondicional la que ofrecen estos signos. (Pexels)

No es una idea nueva. Ya lo intuían pensadores clásicos como Epicuro o Aristóteles, y lo expresó con una sencillez inolvidable Antoine de Saint-Exupéry en El Principito. “Los ritos son necesarios”, le dice el zorro al protagonista. Y también: “Es el tiempo que has dedicado a tu rosa lo que la hace importante”. Han recupera este relato como símbolo de algo esencial: la amistad necesita rituales, repetición y constancia. No se construye con encuentros esporádicos, sino con presencia sostenida.

En una sociedad obsesionada con lo nuevo y lo inmediato, esa repetición parece aburrida. Sin embargo, es justo lo contrario: es lo que “domestica” la amistad, lo que la vuelve sólida. El vínculo afectivo nace de volver una y otra vez al mismo gesto —un mensaje, una llamada, una cita compartida— aunque no produzca nada medible. La comunidad, recuerda Han, no surge del rendimiento, sino del cuidado.

Hay amistades que se apagan sin un final claro. No suele haber discusiones épicas ni despedidas dramáticas: simplemente, un día dejamos de escribirnos, otro de vernos, y cuando queremos reaccionar, el vínculo ya se ha debilitado. El dolor que deja ese silencio es profundo y, casi siempre, va acompañado de culpa. Pero para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, esa culpa está mal dirigida. No es solo una cuestión personal: es estructural.

Bienestar
El redactor recomienda