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Andrea Anaya, psicóloga, sobre los 'therians': "La falta de pertenencia puede llevar a nuestra mente a identificarnos en lugares inexplicables"
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Andrea Anaya, psicóloga, sobre los 'therians': "La falta de pertenencia puede llevar a nuestra mente a identificarnos en lugares inexplicables"

Más allá de la estética y la performance, el fenómeno therian conecta con un debate más amplio sobre identidad y pertenencia

Foto: Detrás de los therians. (EFE/ Tiktok)
Detrás de los therians. (EFE/ Tiktok)

En las últimas semanas, el término therian ha irrumpido con fuerza en redes sociales tras la viralización de un vídeo en el que dos jóvenes, caracterizados como animales, se enfrentaban entre ladridos en un parque. Desde entonces, el fenómeno ha despertado curiosidad y debate. Pero ¿quiénes son los llamados therians? Se trata, en su mayoría, de adolescentes y jóvenes que adoptan la personalidad y comportamientos de animales —especialmente gatos, perros, zorros o lobos— porque sienten una conexión profunda, incluso espiritual, con ellos.

La palabra procede de therianthropy (teriantropía), un término de origen griego vinculado al teriomorfismo, figura mitológica que alude a la transformación parcial o total de un ser humano en animal, como en el caso de los licántropos. Sin embargo, lejos de la fantasía literaria, el fenómeno actual se expresa en encuentros organizados en parques o espacios públicos donde los participantes se atavían con máscaras, orejas, colas y otros accesorios que evocan al animal con el que se identifican. Allí imitan movimientos, sonidos y actitudes que refuerzan ese vínculo simbólico.

La psicóloga Andrea Anaya ha abordado el fenómeno en redes sociales con un mensaje claro: “No es un diagnóstico psicológico ni psiquiátrico”. Según explica, no se trata de un trastorno recogido en el DSM-5, el manual de referencia utilizado en psicología y psiquiatría para clasificar los trastornos mentales. En su opinión, estamos ante una subcultura nacida y amplificada en internet.

Anaya interpreta el auge de los therians como un reflejo generacional. “Se siente desconectada, está en búsqueda y exploración de la identidad, tiene una fuerte necesidad de pertenencia y está construyendo su self a través de símbolos”, señala. La adolescencia es, por definición, una etapa de experimentación: cambios de estética, modas, tonos de voz o comportamientos forman parte del proceso natural de construcción de identidad. En este caso, la exploración se desarrolla además bajo la mirada constante de las redes sociales.

placeholder Un therian. (EFE)
Un therian. (EFE)

La psicóloga apunta a la posibilidad de que exista una disociación leve normalizada, entendida como una forma de distanciamiento simbólico que no implica necesariamente patología. A ello se suma el refuerzo grupal online y el papel de los algoritmos, que amplifican contenidos y consolidan comunidades. Incluso el rechazo o los comentarios negativos pueden reforzar el sentimiento de pertenencia al grupo frente a un “exterior” crítico.

No obstante, Anaya advierte de que hay límites. Si se produce una pérdida de contacto con la realidad, aparecen delirios o la identidad adoptada genera aislamiento extremo, entonces el caso deja de ser un fenómeno cultural digital para entrar en el terreno clínico. En ese punto, la intervención profesional sería necesaria. También subraya que la elección del animal puede tener un valor simbólico: identificarse como lobo podría reflejar sentimientos de soledad o protección; hacerlo como gato, independencia; como perro, lealtad o necesidad de vínculo.

En las últimas semanas, el término therian ha irrumpido con fuerza en redes sociales tras la viralización de un vídeo en el que dos jóvenes, caracterizados como animales, se enfrentaban entre ladridos en un parque. Desde entonces, el fenómeno ha despertado curiosidad y debate. Pero ¿quiénes son los llamados therians? Se trata, en su mayoría, de adolescentes y jóvenes que adoptan la personalidad y comportamientos de animales —especialmente gatos, perros, zorros o lobos— porque sienten una conexión profunda, incluso espiritual, con ellos.

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