“Que tus intereses sean amplios y sepas aburrirte”: así resumió Bertrand Russell una de las ideas centrales de La conquista de la felicidad, el ensayo que publicó en 1930 con la intención de ofrecer una guía práctica contra la infelicidad. El matemático y filósofo británico, que entonces rondaba los 60 años, volcó en esta obra una reflexión profundamente ligada a su biografía, marcada por una infancia desdichada y por etapas en las que llegó a plantearse el suicidio.
Antes de consolidarse como uno de los grandes nombres de la filosofía del siglo XX, Russell halló en las matemáticas un refugio frente al malestar interior. Su firme postura antibelicista durante la Primera Guerra Mundial le llevó a pasar cuatro meses en prisión en 1916, tiempo en el que escribió Introducción a la filosofía matemática, publicada en 1919. A lo largo de su vida, que se extendió hasta los 97 años, combinó el rigor lógico con una voluntad constante de claridad expositiva.
En La conquista de la felicidad, el pensador identifica como principal obstáculo para el bienestar la obsesión por uno mismo. Denomina “pasiones egocéntricas” a esa tendencia a centrarse de forma reiterada en los propios errores, miedos o culpas. Entre los ejemplos que señala figuran el narcisismo, la megalomanía y el sentimiento constante de pecado. A ello suma factores como la fatiga, el aburrimiento, la envidia, la competitividad, el victimismo y el miedo a la opinión pública.
Frente a ese encierro en el yo, la propuesta de Bertrand Russell consiste en dirigir la mirada hacia lo externo: el conocimiento, las aficiones, el trabajo y las relaciones humanas. El filósofo advertía además de que una vida que necesita estimulación constante para huir del aburrimiento termina siendo agotadora. Por eso defendía cultivar intereses amplios y mantener vínculos amistosos y no hostiles con personas y actividades, entendiendo que la felicidad se construye en conexión con los demás y no desde el aislamiento del ego.
“Que tus intereses sean amplios y sepas aburrirte”: así resumió Bertrand Russell una de las ideas centrales de La conquista de la felicidad, el ensayo que publicó en 1930 con la intención de ofrecer una guía práctica contra la infelicidad. El matemático y filósofo británico, que entonces rondaba los 60 años, volcó en esta obra una reflexión profundamente ligada a su biografía, marcada por una infancia desdichada y por etapas en las que llegó a plantearse el suicidio.