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Silvia Severino, psicóloga: "Esto es lo que sucede cuando le mientes a una persona que sobrepiensa" 
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Silvia Severino, psicóloga: "Esto es lo que sucede cuando le mientes a una persona que sobrepiensa" 

Sobrepensar no es un trastorno de personalidad, es un modo de supervivencia mental que se activa para buscar seguridad

Foto: Silvia Severino en su vídeo de TikTok (@silviaseverinopsico)
Silvia Severino en su vídeo de TikTok (@silviaseverinopsico)

Mentir nunca es inocuo, pero hay un caso en el que suele salir especialmente caro: cuando se lo haces a una persona que sobrepiensa. La psicóloga Silvia Severino lo explica con una imagen muy clara con el ejemplo de Michael Scofield en la serie 'Prison Break': sobrepensar no es “darle muchas vueltas” sin más, sino caer en un bucle mental que consume energía, no resuelve nada y termina desgastando el ánimo.

El problema no es solo la mentira en sí, es el efecto dominó que provoca en una mente que ya tiende a buscar patrones, anticipar escenarios y rellenar huecos de información. Porque cuando alguien sobrepiensa y detecta una incoherencia, la mente hace lo que mejor sabe: intentar explicarla. Y eso, antes que calmar, suele disparar la ansiedad.

La psicóloga insiste en que sobrepensar no es reflexionar, ni analizar con calma, ni ser una persona cuidadosa. Es un ciclo repetitivo de pensamientos que no conduce a una solución, sino a un agotamiento mental profundo. En otras palabras: la mente se queda atrapada en el “¿y si…?” y en el “¿por qué…?”, sin llegar a una respuesta que cierre la herida.

En el día a día, esto se nota especialmente cuando la información es ambigua: un mensaje escueto, un cambio de tono, una respuesta tardía o, directamente, una mentira. Ahí el cerebro sobrepensador intenta “reparar” la incertidumbre construyendo hipótesis.

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Cinco señales que suelen repetirse:

  1. Parálisis por análisis: cuesta decidir incluso cosas pequeñas por miedo a equivocarse. Si hay mentira, la decisión se vuelve aún más difícil porque aparece la duda de base: “¿qué es real aquí?”.
  2. Lectura de mente: horas intentando descifrar el “verdadero significado” detrás de un mensaje o un gesto. Una mentira convierte cada detalle en sospechoso y el análisis se vuelve infinito.
  3. Vivir en pasado o futuro: la mente rara vez está en el presente; o rumia un error de ayer o se angustia por un problema de mañana. Si descubre una mentira, puede activar los dos: revisar “señales” antiguas y anticipar desenlaces catastróficos.
  4. Efecto catástrofe: ante la incertidumbre, el cerebro construye el peor escenario posible. Una mentira alimenta esa maquinaria: si “me ocultó esto”, entonces “seguro que hay algo más”.
  5. Dificultad para dormir: la noche se convierte en el escenario donde las preocupaciones dan su “función más larga”. Si hay una mentira en juego, el descanso suele ser la primera víctima: la mente repasa, compara, imagina conversaciones y busca pruebas.

Cuando una persona sobrepiensa, no solo sufre por el contenido de lo ocurrido, sino por el vacío de información. La mentira crea un hueco, y el hueco invita a la mente a completarlo. El resultado habitual es una mezcla de hipervigilancia (estar pendiente de señales), rumiación (repetir mentalmente lo sucedido) y ansiedad.

placeholder Ser demasiado bueno puede llevarte a acumular cansancio, estrés y ansiedad (Pexels)
Ser demasiado bueno puede llevarte a acumular cansancio, estrés y ansiedad (Pexels)

En relaciones cercanas esto puede crear discusiones por detalles insignificantes, necesidad constante de aclaraciones y, a la larga, desgaste emocional para ambos.

La propuesta de Severino no es etiquetar ni culpabilizar. Su enfoque va hacia recuperar calma y control: reconocer el patrón es el primer paso. “No eres tus pensamientos; eres quien los observa”, afirma. Esa distancia es una herramienta fundamental de salud mental.

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Y si convives, trabajas o te relacionas con alguien que sobrepiensa, lo mas sencillo es usar la transparencia, ya que la coherencia suelen ser mucho más reguladoras que los silencios o las medias verdades. No se trata de contar todo, siempre, sino de no sembrar ambigüedad innecesaria.

Mentir nunca es inocuo, pero hay un caso en el que suele salir especialmente caro: cuando se lo haces a una persona que sobrepiensa. La psicóloga Silvia Severino lo explica con una imagen muy clara con el ejemplo de Michael Scofield en la serie 'Prison Break': sobrepensar no es “darle muchas vueltas” sin más, sino caer en un bucle mental que consume energía, no resuelve nada y termina desgastando el ánimo.

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