Byung-Chul Hanha dedicado buena parte de su obra a examinar cómo las tecnologías digitales están transformando nuestra forma de experimentar el mundo. El filósofo surcoreano sostiene que la expansión de las pantallas no solo modifica la comunicación, sino también la manera en que percibimos la realidad hasta el punto de que esta empieza a perder densidad.
Una de sus afirmaciones más citadas resume ese diagnóstico con claridad: "Percibimos la realidad a través de la pantalla. La ventana digital diluye la realidad. El smartphone irrealiza el mundo". Para Han, el dispositivo que llevamos en el bolsillo no es únicamente una herramienta, sino un filtro que reconfigura laexperienciacotidiana.
El filósofo Byung-Chul Han, en una imagen de archivo. (EFE)
En diversos ensayos y entrevistas, Byung-Chul Han ha señalado que la cultura digital transforma la percepción en una experiencia superficial. Las imágenes se suceden a gran velocidad y la atención se fragmenta. El resultado es una relación con el entorno marcada por la rapidez, donde la contemplación se vuelve cada vez más difícil.
Además, el smartphone introduce una relación permanente con lo digital que borra las fronteras entre trabajo, ocio y descanso. La conexión constante genera la sensación de estar siempre presentes en todas partes y, al mismo tiempo, ausentes de lo que ocurre a nuestro alrededor.
Byung-Chul Han, uno de los pensadores más innovadores en la crítica de la sociedad actual. (EFE)
En ese contexto, la conexión continua no produce mayor libertad, sino una forma de agotamiento psicológico. Para Byung-Chul Han, el desafío contemporáneo consiste en recuperar una relación más directa con el mundo.
Reducir la mediación tecnológica no significa rechazar el progreso, sino preservar espacios donde la realidad pueda experimentarse sin filtros. Solo así, sugiere, es posible recuperar una forma de vida más consciente y una felicidad menos dependiente de la pantalla.
Byung-Chul Hanha dedicado buena parte de su obra a examinar cómo las tecnologías digitales están transformando nuestra forma de experimentar el mundo. El filósofo surcoreano sostiene que la expansión de las pantallas no solo modifica la comunicación, sino también la manera en que percibimos la realidad hasta el punto de que esta empieza a perder densidad.