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Ana Ibáñez, neurocientífica: "No pasa nada por tener momentos donde uno está más ansioso o estresado, si luego puedes volver a tu centro"
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Ana Ibáñez, neurocientífica: "No pasa nada por tener momentos donde uno está más ansioso o estresado, si luego puedes volver a tu centro"

No consiste en evitar cualquier emoción intensa, sino en desarrollar la capacidad de moverse entre distintos estados sin quedar bloqueado

Foto: La neurocientífica Ana Ibáñez, en sus redes sociales. (Instagram/@anaibanez_g)
La neurocientífica Ana Ibáñez, en sus redes sociales. (Instagram/@anaibanez_g)

La ansiedad y la depresión suelen presentarse como estados opuestos, pero comparten más elementos de lo que parece. Así lo explica la neurocientífica Ana Ibáñez, quien defiende que ambos fenómenos están relacionados con desequilibrios en la activación del sistema nervioso. En una intervención en El Confidencial TV, la experta subrayó que “no pasa nada por tener momentos donde uno está más ansioso o estresado, si luego puedes volver a tu centro”.

Según Ibáñez, la ansiedad responde a un sistema nervioso hiperactivado. El cerebro funciona a gran velocidad y no logra calmarse, lo que genera esa sensación de alerta constante. La depresión, en cambio, sería el extremo contrario: un estado de hipoactivación en el que falta energía para activar las áreas cerebrales relacionadas con la motivación y las ganas de vivir. En ambos casos, explica, el problema no es la emoción puntual, sino quedarse atrapado en ese extremo sin poder recuperar el equilibrio.

La clave, por tanto, está en la capacidad de autorregulación. La neurocientífica insiste en que experimentar estrés o ansiedad de forma ocasional es algo normal y, en cierto modo, saludable. El riesgo aparece cuando el organismo pierde la habilidad de volver a su estado base. “No pasa nada por tener momentos donde uno está más ansioso o más estresado si luego puedes volver al centro”, recalca, poniendo el foco en la flexibilidad emocional.

Para entrenar esa capacidad, Ibáñez propone introducir lo que denomina “estrés voluntario”. Se trata de pequeños retos cotidianos que obligan al cerebro a adaptarse y mejorar su tolerancia a situaciones incómodas.

placeholder Estimular el nervio vago es fundamental para combatir el estrés. (Pexels)
Estimular el nervio vago es fundamental para combatir el estrés. (Pexels)

Entre los ejemplos que menciona están terminar la ducha con agua fría, aceptar tareas que sacan de la zona de confort o decir sí a situaciones que generan una leve incomodidad. Estas experiencias, explica, preparan al organismo para gestionar mejor el estrés cuando aparece de forma inesperada.

Pero no solo se trata de aprender a tolerar la activación excesiva. La experta también señala la importancia de saber aumentarla cuando la energía es baja. En este sentido, propone estrategias sencillas como escuchar música asociada a momentos positivos y bailar. Este tipo de estímulos, asegura, puede modificar las frecuencias cerebrales y elevar el nivel de energía de forma casi inmediata.

La ansiedad y la depresión suelen presentarse como estados opuestos, pero comparten más elementos de lo que parece. Así lo explica la neurocientífica Ana Ibáñez, quien defiende que ambos fenómenos están relacionados con desequilibrios en la activación del sistema nervioso. En una intervención en El Confidencial TV, la experta subrayó que “no pasa nada por tener momentos donde uno está más ansioso o estresado, si luego puedes volver a tu centro”.

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