Los veterinarios coinciden sobre el apego seguro de los gatos: "Muchas veces se nos olvidan cuáles son los pasos que tenemos que dar para aproximarnos a un gato"
El veterinario y divulgador Carlos Gutiérrez recuerda que el vínculo con un gato no depende de gestos inmediatos ni de ideas romantizadas, sino de respeto, paciencia y una buena aproximación
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No todos los gatos muestran afecto de la misma manera ni se acercan igual a las personas. De hecho, el veterinario y divulgador Carlos Gutiérrez insiste en una idea clave que a menudo se pasa por alto: para que un gato confíe, primero hay que saber cómo aproximarse a él. De ahí que recuerde que muchas veces se olvidan los pasos básicos necesarios para construir un vínculo sano con un felino.
Frente a la imagen del gato como un animal completamente independiente, Gutiérrez explica que los felinos sí desarrollan lazos con sus cuidadores, lo que se conoce como apego seguro. Este tipo de vínculo implica que el gato percibe a la persona como una figura estable y predecible, alguien que no supone una amenaza y que le ofrece seguridad. No se trata solo de alimento o rutina, sino de una relación basada en la confianza.
Ese apego, sin embargo, no se forma igual en todos los casos. Influyen factores como la socialización en las primeras semanas de vida, el carácter del animal o sus experiencias previas. Hay gatos que se muestran más abiertos desde el primer momento, mientras que otros necesitan más tiempo para observar y adaptarse. Esto se ve con claridad en refugios, donde los animales más tímidos suelen recibir menos atención, pese a tener el mismo potencial para generar un vínculo fuerte.
En este sentido, el especialista también cuestiona la idea extendida de que “el gato elige a su humano”. Aunque puede haber una conexión inicial, reducir la relación a ese momento puede llevar a ignorar a muchos gatos que no se acercan de forma inmediata. Según explica, estos animales no son menos sociables, sino que requieren una aproximación más pausada.
La llegada al hogar es otro punto clave. Incluso un gato que parecía confiado en el refugio puede mostrarse reservado en un entorno nuevo. Por eso, Gutiérrez recomienda no forzar el contacto y permitir que el animal explore a su ritmo. Lo más adecuado es ofrecerle un espacio tranquilo, con acceso fácil a comida, agua y refugio, y dejar que sea él quien dé el primer paso.
A partir de ahí, el vínculo se construye con pequeñas interacciones positivas: responder cuando el gato se acerca, ofrecer caricias suaves en zonas que le resulten agradables o fomentar el juego sin invadir su espacio. Evitar perseguirlo o insistir cuando se retira es fundamental para no generar rechazo.
El experto recuerda además que el afecto felino no siempre se expresa de forma evidente. Un gato puede confiar plenamente en su cuidador sin necesidad de buscar contacto constante. Entender esta forma de relacionarse ayuda a evitar frustraciones y a construir una convivencia más equilibrada.
Respeto, paciencia y atención a las señales del animal son, según Carlos Gutiérrez, los pilares para desarrollar un apego seguro. Más que esperar una respuesta inmediata, se trata de crear las condiciones para que el gato, a su ritmo, encuentre en su entorno y en su humano un espacio de confianza.
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No todos los gatos muestran afecto de la misma manera ni se acercan igual a las personas. De hecho, el veterinario y divulgador Carlos Gutiérrez insiste en una idea clave que a menudo se pasa por alto: para que un gato confíe, primero hay que saber cómo aproximarse a él. De ahí que recuerde que muchas veces se olvidan los pasos básicos necesarios para construir un vínculo sano con un felino.