"La creatividad no nace del control absoluto. Para crear, necesitas desenfocarte. Sí, justo lo contrario de lo que te enseñaron. El cerebro creativo funciona en foco abierto: se expande, conecta ideas e imagina", nos apunta la experta al inicio de su publicación.
"En cambio, la concentración es foco cerrado: ejecuta, elimina estímulos. Ambos son valiosos, pero la creatividad necesita espacio", afirma Ana Ibáñez explicando cómo funciona nuestro cerebro y qué necesita para conectar con nuevas ideas.
"Hemos asociado productividad con estar siempre concentrados: 'Concéntrate para tener una buena idea' es algo que te han dicho mil veces. Pero casi nunca escuchaste esto 'desconcéntrate para tener una buena idea'". Con esta afirmación tan clara la experta pretende transmitirnos la diferencia que existe en nuestro cerebro entre concentración y desconcentración.
"Para que tu mente genere ideas frescas, dale permiso de vagar, jugar, ensayar posibilidades. La creatividad es expansiva: no nace bajo presión, nace en libertad. Entrenar tu cerebro para alternar foco y desenfoco es una estrategia profesional, no un lujo. Las mejores ideas llegan cuando dejas de perseguirlas", finaliza la experta en su vídeo de Instagram.
Y es que, al contrario de lo que siempre hemos escuchado, la clave es poder trabajar y entrenar a nuestro cerebro para que funcione entre el foco y el desenfoque. De esta manera podremos a darle a la creatividad el espacio que necesita.