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Lama Rinchen Gyaltsen, monje budista: "El karma nos ayuda a perdonar el pasado, aceptar el presente y a adueñarnos del futuro"
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Lama Rinchen Gyaltsen, monje budista: "El karma nos ayuda a perdonar el pasado, aceptar el presente y a adueñarnos del futuro"

La idea de karma suele asociarse a destino o casualidad, pero desde el budismo se plantea como una herramienta de transformación personal

Foto: El monje habla sobre las relaciones de pareja (@aprendemosjuntosbbva)
El monje habla sobre las relaciones de pareja (@aprendemosjuntosbbva)

Hablar del karma suele llevar a ideas simplificadas, castigos inevitables o recompensas que llegan solas con el tiempo. Sin embargo, la reflexión que plantea Lama Rinchen Gyaltsen se mueve en otra dirección: la de la responsabilidad personal, el aprendizaje y la capacidad de transformar la propia vida a partir de cómo se interpreta y se actúa sobre lo vivido.

El monje budista lo presenta como una vía para “perdonar el pasado, aceptar el presente y adueñarnos del futuro”. Su planteamiento no pasa por resignarse ante las circunstancias, sino por comprender que cada experiencia puede revisarse, asumirse y convertirse en una oportunidad de cambio.

Según explica, una de las primeras funciones del karma está relacionada con la mirada hacia atrás. No se trata de quedarse atrapado en los errores, sino de volver a ellos con otra conciencia. Para Lama Rinchen Gyaltsen, ese ejercicio permite “reevaluar” las acciones cometidas, extraer una enseñanza, asumir la parte de responsabilidad que corresponde y, desde ahí, iniciar un proceso de sanación personal. La idea no es borrar lo ocurrido, sino integrarlo de una forma más madura.

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Esa lectura también alcanza al presente. El monje recuerda que, aunque en la vida intervienen muchos factores, cada persona sigue siendo protagonista de su propia historia. Desde esa perspectiva, aceptar el momento actual no equivale a rendirse, sino a reconocer que el ahora también es fruto de decisiones, aprendizajes y caminos previos. Hay, por tanto, una invitación clara a dejar de vivir el presente como algo ajeno o impuesto del todo desde fuera.

Donde su mensaje cobra más fuerza es en la proyección hacia el futuro. Lama Rinchen Gyaltsen sostiene que cada persona puede convertirse en “el arquitecto de su porvenir”, incluso cuando la situación personal no sea favorable. En su reflexión insiste en que siempre existe margen para reducir las causas negativas y reforzar las positivas, con la intención de orientar la vida hacia un escenario mejor. El cambio, en ese sentido, no aparece como un golpe de suerte, sino como una construcción progresiva.

Lejos de una visión pasiva o mística entendida desde la espera, el monje budista defiende una idea exigente del crecimiento personal. A su juicio, asumir que uno tiene capacidad de intervenir en su propia vida también implica aceptar una dosis importante de responsabilidad. Y ahí introduce una crítica directa a quienes optan por instalarse en la queja o la culpa hacia los demás.

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En su discurso, advierte de que hay personas que prefieren no cargar con esa responsabilidad, porque resulta más cómodo atribuir sus problemas al exterior, resignarse a una situación mediocre o esperar que algo cambie por sí solo. Frente a ello, lanza una idea contundente: “Si tú quieres ver un cambio en tu vida, lo tienes que crear tú”.

La reflexión conecta con muchas de las conversaciones actuales sobre bienestar emocional, crecimiento personal y salud mental, donde cada vez gana más espacio la necesidad de revisar la relación con el pasado, habitar el presente con mayor conciencia y dejar de entender el futuro como algo completamente fuera de control. En el mensaje de Lama Rinchen Gyaltsen, el karma deja de ser una noción abstracta para convertirse en una llamada a la acción interior.

Hablar del karma suele llevar a ideas simplificadas, castigos inevitables o recompensas que llegan solas con el tiempo. Sin embargo, la reflexión que plantea Lama Rinchen Gyaltsen se mueve en otra dirección: la de la responsabilidad personal, el aprendizaje y la capacidad de transformar la propia vida a partir de cómo se interpreta y se actúa sobre lo vivido.

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