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Javier Pérez Villacañas, experto en lenguaje no verbal: "En la detección de mentiras no hay que caer en lo típico de las películas de si se ha tocado la nariz"
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Javier Pérez Villacañas, experto en lenguaje no verbal: "En la detección de mentiras no hay que caer en lo típico de las películas de si se ha tocado la nariz"

El experto advierte del peligro de interpretar gestos sin contexto ni base científica ya que la comunicación no verbal gana protagonismo, pero también genera falsas creencias muy extendidas

Foto: Javier Pérez Villacañas, analista en comunicación, lenguaje no verbal y conducta (Instagram: @ javi.villacanas)
Javier Pérez Villacañas, analista en comunicación, lenguaje no verbal y conducta (Instagram: @ javi.villacanas)

Detectar una mentira a simple vista es una idea que ha calado profundamente en la sociedad, alimentada durante años por películas, series y creencias populares. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Así lo explica Javier Pérez Villacañas, quien pone en cuestión muchos de los supuestos indicadores que se consideran señales claras de engaño.

El interés por el lenguaje no verbal ha crecido en los últimos años, impulsado en gran parte por las redes sociales y la curiosidad del público. Tal y como recoge 'Diario AS', cada vez más personas buscan entender cómo los gestos, las expresiones y la forma de comunicarse pueden revelar información más allá de las palabras.

Los mitos más extendidos sobre la mentira

placeholder Las claves del lenguaje no verbal y la nariz (Pexels)
Las claves del lenguaje no verbal y la nariz (Pexels)

Uno de los errores más comunes es confiar en señales aisladas para determinar si alguien miente. El experto es claro al respecto: “En la detección de mentiras no hay que caer en lo típico de las películas de si se ha tocado la nariz”. Este tipo de creencias, aunque populares, carecen de una base sólida.

La idea de que ciertos gestos concretos delatan automáticamente una mentira simplifica en exceso un proceso mucho más complejo. La comunicación humana está influida por múltiples factores, y reducirla a una señal puntual puede llevar a interpretaciones erróneas. Otro elemento clave que influye en cómo interpretamos a los demás son los sesgos cognitivos. Se trata de atajos mentales que utiliza el cerebro para procesar información de forma rápida, pero que pueden distorsionar la realidad.

placeholder  Javier Pérez Villacañas, analista en comunicación, lenguaje no verbal y conducta (Instagram: @ javi.villacanas)
Javier Pérez Villacañas, analista en comunicación, lenguaje no verbal y conducta (Instagram: @ javi.villacanas)

Tal y como explica el experto en la entrevista, estos sesgos pueden hacer que atribuyamos características a una persona sin pruebas reales. Por ejemplo, asociar una apariencia determinada con una personalidad concreta es una forma habitual de caer en este tipo de errores. Para analizar correctamente el comportamiento de alguien, el contexto es fundamental. No existe un gesto universal que tenga siempre el mismo significado. Una misma expresión puede interpretarse de formas muy diferentes dependiendo de la situación.

El experto insiste en que es necesario “ir con el freno pisado” y evitar conclusiones precipitadas. Analizar sin tener en cuenta el entorno o las circunstancias puede llevar a juicios equivocados. A la hora de identificar posibles señales de engaño, no se trata de buscar gestos llamativos, sino de observar patrones más sutiles. Entre ellos, el experto menciona cambios en la forma de hablar, como el aumento de muletillas o variaciones en el tipo de palabras utilizadas.

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También puede influir la manera en la que una persona gestiona la mirada o construye su discurso. Sin embargo, estas señales no son pruebas definitivas, sino indicios que deben interpretarse con cautela. Frente a la cantidad de teorías populares, el experto destaca que hay un único aspecto que cuenta con respaldo científico. Se trata de un cambio fisiológico muy concreto: una ligera disminución de la temperatura en la punta de la nariz.

Según explica que escuchó a Juan Manuel García Pincho, de ‘Ciencias del comportamiento’, “la temperatura corporal desciende entre 0,6 y 1,2 grados” en esa zona. Este fenómeno puede provocar pequeños picores, lo que explicaría por qué algunas personas se tocan la nariz en determinadas situaciones. El auge del análisis del lenguaje no verbal también ha puesto sobre la mesa la importancia de entender la comunicación en su conjunto. No solo importa lo que se dice, sino cómo se dice y en qué contexto.

Expertos como Javier Pérez Villacañas recuerdan que interpretar correctamente a los demás requiere formación, práctica y, sobre todo, prudencia. La tentación de sacar conclusiones rápidas puede resultar atractiva, pero rara vez es fiable.

Detectar una mentira a simple vista es una idea que ha calado profundamente en la sociedad, alimentada durante años por películas, series y creencias populares. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Así lo explica Javier Pérez Villacañas, quien pone en cuestión muchos de los supuestos indicadores que se consideran señales claras de engaño.

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