Cuidar la salud mental no siempre depende de grandes cambios ni de rutinas imposibles de mantener. A veces, lo que ayuda es poner algo de orden cuando el día empieza demasiado deprisa y repetir pequeños gestos que permitan bajar la tensión antes de que se acumule.
El primero es una breve meditación de tres o cuatro minutos basada en respiraciones profundas. Según explica, respirar así ayuda a activar el sistema parasimpático, relacionado con la calma, y permite apartar durante unos minutos la atención de los problemas para centrarse solo en la respiración.
El segundo hábito de la mañana son unos ejercicios sencillos para descontracturar el cuello. Mora los resume con movimientos de “sí”, “no” y “quizá”, y destaca el impacto que pueden tener en la sensación de descarga física, especialmente cuando se acumula tensión en esa zona.
La respiración consciente puede ayudar a reducir la tensión diaria. (Freepik)
A mediodía introduce el escaneo corporal: sentarse, cerrar los ojos y recorrer mentalmente el cuerpo para relajar las partes donde se nota más tensión. A ese hábito suma las “islas de tiempo”, una expresión con la que se refiere a darle al descanso un espacio propio dentro del día.
Por la noche, Mora apuesta por dos rutinas más. La primera es un diario de gratitud de “tres más tres”: tres minutos para escribir tres cosas por las que dar gracias ese día. La segunda es una rutina de sueño con el móvil fuera al menos 40 minutos antes, habitación oscura, ambiente cálido y una idea clara: que el cerebro entienda que ha llegado la hora de dormir.
Cuidar la salud mental no siempre depende de grandes cambios ni de rutinas imposibles de mantener. A veces, lo que ayuda es poner algo de orden cuando el día empieza demasiado deprisa y repetir pequeños gestos que permitan bajar la tensión antes de que se acumule.