La llegada del calor y de las altas temperaturas invita a disfrutar más que nunca de bebidas refrescantes, donde el agua fría es la reina. Sin embargo, como ocurre con muchos otros aspectos de la dieta, las redes sociales se llenan de mensajes contradictorios o de mitos que conviene aclarar.
La mejor opción para hidratarse siempre es un vaso de agua ¿fría?. (Pexels / Pixabay)
La médica ha querido revelar que beber agua fría o muy fría es totalmente sano. Aunque sí hay ciertos matices. Gómez Senent puso el foco en cómo una bebida muy fría, al llegar al estómago, puede hacer que el cuerpo reaccione con una vasoconstricción local, es decir, un estrechamiento temporal de los vasos sanguíneos de la zona. Además, también puede ralentizarse ligeramente el ritmo gástrico, haciendo que el vaciado del estómago sea algo más lento.
Sin embargo, hace hincapié en que no es una reacción universal ni necesariamente preocupante, pero sí ayuda a explicar por qué a alguien puede sentarle peor un vaso de agua helada que uno fresco. Además, la doctora insiste en que beber agua fría no es perjudicial para la mayoría de la población. El efecto, si aparece, suele ser leve, pasajero y depende mucho de la sensibilidad individual, del momento y de lo que se haya comido antes.
Unas palabras a las que sumaba que, en muchas ocasiones, el posible malestar tras beber agua fría también está influenciado por una comida pesada, la práctica de ejercicio intenso o digestiones delicadas. En esos casos, si se ingiere una bebida helada de forma rápida, puede aparecer una sensación de malestar, de 'corte digestivo' o de pesadez.
Aunque no significa que el cuerpo esté en peligro, el contraste puede resultar incómodo. Por ello, para hidratarse en plena ola de calor, muchas veces es mejor optar por agua fresca, no necesariamente helada, y beber poco a poco. Refresca, hidrata y evita un choque brusco en el aparato digestivo. Además, la doctora también ha insistido en que no se trata de un problema para la microbiota.
Las recomendaciones de la ciencia al hablar de beber agua fría. (Pexels / Suhairy Tri Yadhi)
Más allá de las teorías que pueblan las redes sociales sobre el mal que hace beber agua fría, la ciencia avala que el agua muy fría no bloquea la digestión. Por eso, como también destacó en una entrevista la gastroenteróloga Louise Wang, profesora de la Facultad de Medicina de Yale, el agua fría no tiene un efecto relevante sobre la digestión en personas sanas ni estropea la microbiota.
El organismo regula rápidamente la temperatura del líquido ingerido, por lo que las diferencias entre beber agua fría, templada o caliente (siempre dentro de lo normal) son escasas desde el punto de vista fisiológico. De hecho, la ciencia alerta sobre que lo verdaderamente peligroso es no hidratarse.
La llegada del calor y de las altas temperaturas invita a disfrutar más que nunca de bebidas refrescantes, donde el agua fría es la reina. Sin embargo, como ocurre con muchos otros aspectos de la dieta, las redes sociales se llenan de mensajes contradictorios o de mitos que conviene aclarar.