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Haaland al rescate de la Corona: la estudiada estrategia de Noruega para limpiar su imagen a golpe de goles en el Mundial
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LAVADO DE IMAGEN

Haaland al rescate de la Corona: la estudiada estrategia de Noruega para limpiar su imagen a golpe de goles en el Mundial

Con el príncipe heredero Haakon celebrando en la calle, el regreso a escena de Mette-Marit tras su operación y los príncipes Ingrid y Sverre en los vestuarios de EE.UU., la Casa Real exprime el éxito de su selección para sepultar sus peores escánda

Foto: Ingrid Alexandra y Sverre Magnus animando a la selección noruega. (Reuters)
Ingrid Alexandra y Sverre Magnus animando a la selección noruega. (Reuters)

Hay pocas herramientas de distracción tan infalibles para una institución en crisis como el éxito deportivo, y la Casa Real noruega ha decidido jugarlo todo a una sola carta: el Mundial de fútbol y la figura de su dios nórdico, Erling Haaland. Tras encadenar los meses más oscuros de su historia reciente, la Corona ha desplegado una calculada ofensiva en redes sociales y agenda pública utilizando las victorias de su selección para conectar con el fervor popular y ejecutar un evidente lavado de imagen.

Con la princesa Mette-Marit en plena convalecencia tras su reciente trasplante de pulmón y los reyes Harald y Sonia limitados por su delicada salud, los encargados de poner la cara más fresca y cercana a la selección en Estados Unidos han sido los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.

Los hijos de los herederos ya se desplazaron a Nueva Jersey hace un par de semanas para presenciar en directo la ajustada victoria por 3-2 frente a Senegal en el MetLife Stadium. Sin embargo, el verdadero golpe de efecto llegó este domingo. Los príncipes regresaron a las gradas estadounidenses para ser testigos del histórico pase de Noruega a los cuartos de final tras vencer a Brasil, una gesta sellada gracias a dos goles de Haaland.

La calculada estrategia de cercanía culminó en los vestuarios, donde Ingrid Alexandra y Sverre Magnus no dudaron en bajar a felicitar en persona al delantero del Manchester City, dejando unas imágenes que han inundado las redes oficiales de la Casa Real.

El despliegue de júbilo futbolístico y orgullo patrio no es casual. Llega justo cuando el apoyo a la Corona se encontraba en mínimos históricos tras dos gtandes escándalos. Por un lado, el ingreso en prisión de Marius Borg Høiby, el hijo mayor de Mette-Marit, quien ha comenzado a cumplir una condena de cuatro años de cárcel por diversos delitos que han llenado los tabloides de medio mundo. Por otro, la reciente filtración de unos correos electrónicos que confirmaban la controvertida y estrecha relación del pasado de la princesa heredera con el polémico magnate Jeffrey Epstein.

Ante una opinión pública indignada, la factoría de comunicación de Skaugum ha echado el resto. La Casa Real ha aprovechado la euforia del partido contra Brasil para publicar una fotografía de los príncipes Haakon y Mette-Marit siguiendo el encuentro desde el palacio. Una imagen estratégicamente diseñada para reintroducir a la princesa en la vida institucional de puntillas y asociada a una alegría nacional tras su delicada cirugía.

Horas antes, un vídeo de los reyes Harald y Sonia mandando un mensaje de aliento a los jugadores preparaba el terreno en Instagram. Pero el broche de oro a esta estudiada campaña de relaciones públicas lo firmó el propio príncipe Haakon. El heredero al trono no lo dudó un segundo y bajó a los alrededores de palacio para mezclarse con la multitud de ciudadanos que celebraba el triunfo en las calles de Oslo.

Imitando a la perfección la ya icónica celebración de la selección de fútbol, Haakon lideró a un numeroso grupo de noruegos para realizar el famoso "remo vikingo" en el suelo, sentándose en el asfalto junto a sus súbditos. Un baño de masas, cargado de espontaneidad y épica, que demuestra que, cuando el trono se tambalea por los errores de la familia, no hay nada como subirse a la ola del gol de la mano del intocable Erling Haaland.

Hay pocas herramientas de distracción tan infalibles para una institución en crisis como el éxito deportivo, y la Casa Real noruega ha decidido jugarlo todo a una sola carta: el Mundial de fútbol y la figura de su dios nórdico, Erling Haaland. Tras encadenar los meses más oscuros de su historia reciente, la Corona ha desplegado una calculada ofensiva en redes sociales y agenda pública utilizando las victorias de su selección para conectar con el fervor popular y ejecutar un evidente lavado de imagen.

Ingrid Alexandra de Noruega
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