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BELLEZA

El peeling de los 'besos de pez' llega a Madrid

Uno de los centros más lujosos e innovadores de Madrid, Mi Calle de Nueva York, especializado en tratamientos para el cuidado de manos y pies, revoluciona

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El peeling de los 'besos de pez' llega a Madrid
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    Uno de los centros más lujosos e innovadores de Madrid, Mi Calle de Nueva York, especializado en tratamientos para el cuidado de manos y pies, revoluciona el panorama de la belleza nacional con uno de los tratamientos más exclusivos del momento: manicura y pedicura con peces Garra Rufa. Este método tan especial, que ha empezado recientemente su expansión internacional tras afincarse en países como Alemania y Holanda y convertirse en el tratamiento más demandado en los espacios de belleza más chic de Nueva York y París, llega por fin a Madrid esta misma semana.

    Carla Hexel, propietaria de MCNY, es una joven y audaz empresaria enamorada de la Gran Manzana que durante los últimos meses ha invertido todo su tiempo y esfuerzo para traer a la capital esta revolución estética. “Tenías que ver mis manos antes... Siempre secas y descuidadas. Fue limpiando las peceras cuando empecé a ver que la piel de mis manos había mejorado muchísimo sin usar ninguna crema”, comenta Hexel a Vanitatis.

    Los peces Garra Rufa rondan los cinco centímetros y viven en las cuencas de los ríos en Turquía, Siria, Irak e Irán sumergidos en aguas que alcanzan los 40 grados. Su principal objetivo es comerse los tejidos muertos del cuerpo y ayudar a regenerar células nuevas, permitiendo así que las heridas se curen y la piel luzca sana y limpia. Según Hexel, “las propiedades curativas de la enzima que estos peces tienen en la boca, nos ayudan a prevenir y acabar con algunas de las enfermedades de la piel”.

    En un primer momento puede producirnos aprehensión introducir los pies en una piscina plagada de estos pececillos. Sin embargo, esta sensación desaparece en el momento nos atrevemos a hacerlo. La sensación que se tiene cuando la boca de los peces se ponen en contacto con nuestra piel es la de un leve cosquilleo o burbujeo, similar a acercar los pies a una suave corriente de agua templada. Así, la sesión se convierte en un micro-masaje tremendamente agradable para el cliente.

    Un tratamiento con origen medicinal

    Estos pequeños anfibios se emplearon por primera vez en las aguas termales de Kangal, en la provincia turca de Sivás. Este tratamiento era prescrito para las personas que padecían, sobre todo, psoriasis en los pies, un enfermedad dolorosa y que, sin embargo, con este revolucionario tratamiento los pacientes mejoraban de una forma espectacular.

    La Ictioterapia, como se conoce a día de hoy a este exótico y natural tratamiento, se extendió rápidamente por Asia y fue acogida con éxito en balnearios y termas de China y Corea. En 2007 desembarcó en Japón, Singapur y Croacia obteniendo también una gran aceptación. De hecho, en el país croata se encuentran los Doctor Fish Café, lugares donde saborear una bebida mientras sumergimos los pies en las peceras y nos hacemos esta pedicura tan especial.

    El pez Garra Rufa está protegido por la Ley turca; sin embargo, está permitido mantenerlos en peceras especiales que regeneran automáticamente el agua, aportándoles la higiene y la temperatura elevada constante que poseen en su hábitat natural.  No obstante, de acuerdo con las explicaciones de la propietaria de MCNY, “hay que tener cuidado ya que en el mercado existe una versión de peces ‘imitadores’ que no son de la misma especie, como es el caso de los Chin-Chin, muy empleados en China. Son mucho más económicos pero no tienen la enzima ni certificado de autenticidad y no están protegidos”.

    Garra Rufa paso a paso

    - Primero se elimina el maquillaje de las uñas para inspeccionar bien los pies. Se examinaran para comprobar que no tienen infecciones.  Después, se procede a lavarlos y desinfectarlos.

    - A continuación se introducen los pies en la pecera, un mueble especial con depuradora incorporada que está diseñado a modo de spa, en donde el cliente se sienta cómodamente y sin moverse demasiado para que los peces puedan realizar bien su cometido.

    - Pasados 30 minutos, sacamos los pies y los secamos. Se examina su resultado y se perfecciona, si fuera necesario.

    Es aconsejable que cada sesión de aproximadamente 30 minutos se repita una vez a la semana. Este tipo de tratamiento no sustituye a la pedicura habitual, sino que la complementa. Los resultados son enseguida visibles en cuanto a suavidad e hidratación. La sensación, para muchos, es la de haberse realizado el mejor tratamiento de manos y pies de su vida.

    “En los próximos meses traeremos a MCNY peceras para las manos y, con el tiempo, puede que también para el cuerpo entero”, confirma Carla Hexel. En tan sólo unos días, las peticiones de Garra Rufa a este centro, distribuidor exclusivo de los peces, por parte de diferentes espacios termales de toda España, se multiplican.

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