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Accesorios estivales

Parfois tiene los bolsos de rafia que elevan cualquier look de verano sin parecer demasiado arreglada

La rafia vuelve cada verano como uno de los materiales más reconocibles de la temporada. Su textura aporta un aire relajado incluso a los looks más sencillos

Foto: Los bolsos de materiales naturales aportan textura y un aire relajado a los looks de verano. (Cortesía / Parfois)
Los bolsos de materiales naturales aportan textura y un aire relajado a los looks de verano. (Cortesía / Parfois)

La rafia tiene una relación muy particular con el verano. No necesita imponerse dentro de un look para cambiar su tono, pero basta su textura para desplazar una prenda hacia un territorio más relajado. Por eso vuelve cada temporada sin depender demasiado de una tendencia concreta: funciona como un gesto de estilo reconocible, ligado al calor, a los tejidos naturales y a una forma menos rígida de vestir.

Durante años, este tipo de bolsos estuvo asociado casi en exclusiva a la playa o a los destinos de costa. Sin embargo, hace tiempo que la rafia salió de ese contexto y empezó a convivir con prendas mucho más urbanas. Ahí está parte de su interés: puede acompañar un vestido ligero, pero también rebajar la formalidad de una camisa blanca, un pantalón fluido o un conjunto negro sencillo.

placeholder Los bolsos de rafia y efecto trenzado mantienen su vínculo con el verano y los looks de aire relajado. (Cortesía / Parfois)
Los bolsos de rafia y efecto trenzado mantienen su vínculo con el verano y los looks de aire relajado. (Cortesía / Parfois)

En esa lectura se sitúan varios modelos de Parfois para esta temporada. La firma trabaja la rafia y los acabados trenzados en formatos distintos, desde bolsos tote hasta piezas de hombro o diseños más compactos. No todos responden al mismo uso, pero comparten una misma idea estética: aportar textura, volumen y un punto artesanal sin endurecer el conjunto.

El bolso tote trenzado efecto rafia y el bolso cesta trenzada efecto rafia se acercan al imaginario más clásico del verano. Tienen ese aire de capazo revisado que funciona especialmente bien con lino, algodón, sandalias planas o vestidos de líneas sencillas. No buscan un acabado excesivamente pulido, sino precisamente una naturalidad que resulta favorecedora cuando el resto del look también se mantiene ligero.

placeholder El color actualiza los bolsos de rafia y los aleja de su versión más clásica. (Cortesía / Parfois)
El color actualiza los bolsos de rafia y los aleja de su versión más clásica. (Cortesía / Parfois)

Otra lectura aparece en el bolso de hombro de rafia multicolor, donde el material introduce una nota de color dentro de una categoría tradicionalmente dominada por los tonos naturales. En cambio, los modelos de rattan, como el tote con asa trenzada o el bolso ovalado con detalles de madera, llevan esa misma idea hacia una silueta más definida, cercana al accesorio especial, pero sin perder el vínculo con los materiales de verano.

Lo interesante de estos bolsos no es solo su aspecto, sino la forma en que modifican el equilibrio del estilismo. La rafia puede hacer que un vestido negro parezca menos severo, que una camisa masculina resulte más estival o que un conjunto muy básico gane intención sin parecer excesivamente preparado. Esa es su fuerza: elevar sin endurecer, acompañar sin imponerse y dejar que el look conserve una sensación de naturalidad.

La rafia tiene una relación muy particular con el verano. No necesita imponerse dentro de un look para cambiar su tono, pero basta su textura para desplazar una prenda hacia un territorio más relajado. Por eso vuelve cada temporada sin depender demasiado de una tendencia concreta: funciona como un gesto de estilo reconocible, ligado al calor, a los tejidos naturales y a una forma menos rígida de vestir.

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