El conjunto está compuesto por un top y una falda larga en gris antracita, un color menos habitual durante los meses de calor, pero bastante agradecido a la hora de combinar. Funciona con negro, marrón, burdeos o tonos crema y permite seguir utilizando ambas prendas cuando llegue septiembre.
El top es probablemente la pieza que más llama la atención. Está confeccionado en una hilatura que incorpora lino y tiene escote de pico, hombros descubiertos y un delantero cruzado que se ajusta mediante lazadas. La cintura queda ligeramente definida y, desde ese punto, el tejido cae con algo más de amplitud. Es un patrón sencillo, pero tiene suficiente forma como para no necesitar demasiados accesorios.
La falda mantiene ese mismo planteamiento. Es larga, de tiro medio y cuenta con una cinturilla elástica ajustable con cordones, uno de esos detalles que se agradecen cuando buscamos ropa que pueda acompañarnos durante muchas horas sin resultar rígida.
Su corte evasé aporta amplitud a la parte inferior y hace que no quede pegada a las piernas. Combinada con el top, crea una silueta continua que desde cierta distancia incluso puede recordar a un vestido.
Ahí está posiblemente el punto más práctico de la propuesta. No hace falta reservar las dos piezas para llevarlas siempre juntas. El top puede quedar especialmente bien con unos vaqueros rectos o un pantalón blanco, y la falda tiene fácil combinación con una camiseta de algodón o un top de tirantes.
Así es el conjunto de Zara perfecto para cualquier ocasión (Cortesía)
Cuando empiece a refrescar, bastará cambiar las sandalias por bailarinas o zapatos cerrados y añadir un jersey fino. Así, Zara propone un conjunto que resuelve el clásico “no sé qué ponerme”, pero sin condenar ninguna de sus dos piezas a quedarse esperando a la otra dentro del armario.