Crítica de 'The Pitt' (Episodio 1, T2): vuelve la hipertensión y la precariedad del sistema sanitario en la serie de moda
La nueva temporada nos sigue ofreciendo una sutil crítica del sistema sanitario, aporta nuevos personajes y sigue conquistándonos con sus personajes y sus múltiples subtramas sin caer en las bajezas del melodrama
Que una serie de médicos se haya convertido en la niña bonita que tiene muchas probabilidades de arrasar este domingo en los Globos de Oro resulta sorprendente. Desde los tiempos de 'Urgencias' a los de 'Anatomía de Grey', el subgénero médico se había ramificado tanto que parecía completamente agotado.
La excepción a esa regla vuelve este mismo viernes a HBO Max. Ese día, los fieles a 'The Pitt', producción que muestra las idas y venidas de un centro médico en aparente tiempo real, tienen nueva cita en el Pittsburgh Trauma Medical Center.
Esta vez, la historia tiene lugar durante la compleja (imaginen trabajar durante esa festividad yanki) fecha del 4 de julio, en la que va a ser la última guardia del doctor Robby, encarnado por Noah Wyle. Un actor que de médicos televisivos sabe bastante, ya que fue uno de los protagonistas de la mencionada 'Urgencias'.
Su imagen en motocicleta (atención SPOILERS) en los primeros minutos de esta 'season 2', llegando al hospital donde va a pasar su última jornada laboral antes de iniciar un merecido descanso, denota cierta paz que, como intuirá el espectador más avezado, se acabará rompiendo a medida que avancen los capítulos.
Con tan solo un par de secuencias vuelven a estar claras las bondades de esta alabada producción. Por ejemplo, las inteligentes (y numerosas) subtramas de médicos y pacientes, algo complicadas al no haber tiempo (recordemos que todos los capítulos se desarrollan en un solo día, como ocurre con la primera temporada) de desarrollar arcos dramáticos para cada uno de ellos.
Gracias a una cámara que sigue a los personajes por largos pasillos, en tomas igualmente largas y técnicamente complejas, somos testigos, sin necesidad de manipulación musical o emocional, de acciones que parecen irrelevantes pero acaban teniendo un enorme peso.
Por ejemplo, una doctora comentándole a otra que fue denunciada por mala praxis ("Soy conocida por ser demasiado sensible", cuenta); una anciana confesando a una profesional que toma marihuana o un médico (Langdon, exadicto y otro de los personajes más interesantes de la primera tanda de episodios) confesando a uno de sus pacientes que le robó Librina, medicamento que le había recetado con anterioridad.
En ese torbellino narrativo, donde también tienen cabida jóvenes en prácticas o indicios de maltrato en un niño lleno de moratones, brillan personajes como el de la doctora Dana Evans interpretada por Katherine LaNasa, que en esta ocasión ejerce de guía con una novata recién llegada al hospital.
El conflicto entre lo viejo y lo nuevo es, de hecho, una de las constantes de estos nuevos episodios. Algo que queda claro con la nueva responsable de Urgencias, Baran Al-Hashimi, que será observada con lupa por el protagonista Noah Wyle, que posee un carácter más directo y menos protocolario que ella.
Como en la temporada anterior, sigue subyaciendo un mensaje, nada enfático, que pone en valor la necesidad de un sistema sanitario universal que no esté sujeto a intereses personales, seguros privados o negocios de dudosa ética. Un tema que, como todos sabemos, está de plena actualidad. Sobre todo en nuestro país.
Así, además de innovar con la narración en tiempo real, 'The Pitt' nos implica en el fondo gracias a la forma. Por eso nos preocupamos el doble de un bebé al que han abandonado en el centro sanitario, o conectamos con temas de fondo no resultan obvios ni están sometidos a las bajezas del melodrama.
Si hubiese que poner una pega, diríamos que el guion a veces roza lo inverosímil con algunas de las situaciones expuestas, pero esa es pecata minuta para una ficción que vuelve a demostrar que las salas de operaciones y las vidas de médicos y pacientes son la gasolina perfecta para el drama. Lo eran en los tiempos de 'Urgencias' y lo siguen siendo en 2026.
Que una serie de médicos se haya convertido en la niña bonita que tiene muchas probabilidades de arrasar este domingo en los Globos de Oro resulta sorprendente. Desde los tiempos de 'Urgencias' a los de 'Anatomía de Grey', el subgénero médico se había ramificado tanto que parecía completamente agotado.