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Cinco razones para ver el documental de McQueen (aunque no te guste la moda)

“Sexo, moda y rock and roll”. La misma frase con la que el maestro definía sus desfiles nos sirve para catalogar esta cinta sobre su corta vida que ya podemos disfrutar en los cines

Foto: El modisto Alexander McQueen en una imagen de archivo. (Imagen: Vértigo Films/Cortesía)
El modisto Alexander McQueen en una imagen de archivo. (Imagen: Vértigo Films/Cortesía)

Entre dinosaurios, superhombres y estrellas interestelares, en los cines españoles se ha estrenado ‘McQueen’. Este documental ya ha conseguido emocionar a la crítica por su riqueza visual y ahora aspira a enganchar al público presentando sus propios héroes y villanos, todos reflejados en la misma persona, el difunto diseñador de moda Alexander McQueen.

Si todavía recuerdas a Sarah Jessica Parker en la Gala MET vestida con tartán escocés, a Lady Gaga con los polémicos zapatos de armadillo o la imagen flotante de Kate Moss en uno de sus desfiles, seguro que no necesitas motivos para ir a ver este repaso por la vida y obra de Alexander McQueen. Pero si ni siquiera has oído hablar jamás del modisto porque vives alejado de la moda, tenemos cinco razones para que dejes a un lado el cine comercial y te sumerjas en una de las mentes creativas más oscuras e interesantes de los últimos años. Un cuento de hadas gótico que no cae en el amarillismo, pero que no blanquea ninguno de los temas polémicos que rodearon su vida: los abusos, las drogas, el sexo extremo, el VIH, la voracidad de la moda y también la genialidad.

1. La historia de Lee (que no la de McQueen)

Los documentales de moda tienden a exagerar la figura del diseñador y la marca, dejando a un lado cómo es la propia persona y el equipo con el que trabaja. En ‘McQueen’ descubrimos a Lee, nombre de pila de Alexander McQueen, el hijo de un humilde taxista que abandonó el colegio a las 16 años y sufrió en su infancia abusos por parte del primer marido de su hermana Janet.

Es la propia Janet quien narra estos y otros episocios en la vida de Lee; o las experiencias de su sobrino Gary, quien trabajó con el modisto durante algunos años, así como sus más estrechos colaboradores o la editoria de moda Isabella Blow, la mentora 'fashion' de McQueen. Aunque por esa primera cinta (el documental se compone de seis episodios llamados cintas por la gran cantidad de grabaciones caseras) también pasa su madre, la persona que más le apoyó y entendió desde su infancia, cuando se encerraba en su cuarto a esbozar diseños y recortar bolsas de basura.

Alexander MacQueen junto a su madre, retratados por Dan Chung. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)
Alexander MacQueen junto a su madre, retratados por Dan Chung. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)

“Me daba igual lo que la gente pensara de mí”, oímos decir a Lee. Su talento le abrió las puertas de los grandes talleres, de las escuelas más prestigiosas, de las revistas más influyentes… hasta fichar por Givenchy sustituyendo a John Galliano. La presión y el ritmo de la moda devora a un joven de 27 años que saca hasta 14 colecciones al año y cuya creatividad se ve limitada por las cifras y las ventas. Comienzan los excesos y la caída del hombre frente al auge del genio. Cuando recupera su independencia al frente de su firma, su autoexigencia y la pérdida de sus seres más queridos le consume hasta acabar en su propio suicidio.

2. Una vida contada en la pasarela

“Mis colecciones son retales de mi vida, obras autobiográficas que me ayudan a descubrir y entender quién soy. Son un exorcismo, una manera de desenterrar todo aquello que está enterrado bajo mi psique”, aseguraba el propio creador. Las cintas recogen los desfiles que marcaron su carrera, desde el polémico Highland Rape (Violación en las Highlands escocesas) hasta La Atlántida de Platón, despedida marina y fascinante para la que incluso pensó un dramático cierre que no llegó a ejecutar encima de la pasarela. McQueen transformó su vida en moda, la moda en arte... y también en muerte.

Alexander McQueen da los últimos retoques a una modelo antes del desfile. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)
Alexander McQueen da los últimos retoques a una modelo antes del desfile. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)

3. La emoción por encima de todo

Uno de los momentos álgidos del filme se produce cuando la modelo Shalom Harlow, con un vestido blanco improvisado, gira mientras dos robots lanzan pintura y vemos al propio Alexander McQueen emocionarse. “Es la primera vez que lloro en uno de mis desfiles”.

El diseñador no quería que nadie se quedara indiferente con sus propuestas. “Mis shows son sobre sexo, moda y rock and roll. Son emociones y piel de gallina; quiero ataques al corazón y ambulancias”. El documental traslada esa misma perspectiva con un montaje atípico, un patchwork de imágenes de diferente calidad, bustos parlantes y hemeroteca que provoca desazón y angustia, pero también momentos de empatía y felicidad. Vemos al modisto en casa con sus perros o bromeando con sus ayudantes en el taller, y es que Alexander tenía un sentido del humor soez y canalla, era tímido e inseguro, sentía pasión por lo que hacía y deshacía... Era tan complejo como cualquiera de sus colecciones.

4. La música, otra protagonista

Muchos de los que vayan a ver ‘McQueen’ saldrán con la sensación de haber asistido a un fascinante concierto de piano. Es una sensación que los directores, Ian Bonhôte y Peter Ettedgui, han querido potenciar contando con las melodías de Michael Nyman. Conocido por componer la banda sonora de ‘El piano’, la elección de sus canciones no ha sido aleatoria: “El nombre de Michael Nyman apareció mientras investigábamos la vida de Lee. Los amigos que entrevistamos recordaron que en el taller londinense de McQueen había varios discos con la música de Michael y que sonaban durante las noches de trabajo e insomnio. Descubrimos que mientras sus círculos creativos en la década los 90 se superponían en Londres, Michael y Lee se hicieron grandes amigos”, explican Peter Ettedgui.

Algunas modelos lucen la última colección de McQueen durante los CFDA Fashion Awards de 2010. (Getty Images)
Algunas modelos lucen la última colección de McQueen durante los CFDA Fashion Awards de 2010. (Getty Images)

Nymar fue el intérprete elegido para el magno funeral de McQueen en la Catedral de San Pablo como el ‘lord de la moda británica’. Pero no solo eso, la investigación nos descubre que Alexander McQueen, todavía en vida, le había encargado a Michael Nyman una pieza original que cierra de manera magistral el documental.

5. Una historia necesaria

Ocho años después de su muerte y tras muchos titulares escandalosos sobre la misma, este retrato acierta en poner sobre la mesa los hechos más polémicos sin juzgarlos o criticarlos. La mente del genio se abre en canal para que los espectadores dancemos libremente por ella. Para muchos se caerá un mito, para otros se alargará la leyenda.

O como comenta el director Ian Bonhôte, “la vida de McQueen fue una tragedia de novela, de un romanticismo exacerbado, como el de Lord Byron, por ejemplo. Y también la de un personaje que no hubiera desentonado en las páginas de ‘Trainspotting’, la politóxica y creativa obra de Irvine Welsh”.

McQueen junto a una modelo en el 'backstage' de uno de sus desfiles. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)
McQueen junto a una modelo en el 'backstage' de uno de sus desfiles. (Imagen: Cortesía/Vértigo Films)

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