Las joyas, la finca y el silencio: las discretas desinversiones con las que Corinna Larsen pasa página
Tras subastar por casi un millón de euros varias joyas regaladas por Juan Carlos I, investigamos el destino de Chyknell Hall, la espectacular propiedad de la campiña inglesa que la empresaria puso a la venta hace un año
Corinna Larsen ha vuelto a la actualidad por una operación que trasciende el mero interés por las joyas. La empresaria danesa, que durante años ocupó titulares por su relación con Juan Carlos I y por las posteriores batallas judiciales con el rey emérito, ha subastado en Londres siete lotes de piezas de alta joyería vinculadas a aquella etapa de su vida, tal y como desveló el experto David Rato, fundador de la cuenta especializada en joyas históricas llamada Spanish Royal Jewels y adelantó 'La Razón'. La venta, celebrada en la prestigiosa casa Bonhams, le ha reportado cerca de 921.000 euros y supone un nuevo capítulo en una estrategia de desinversiones que viene desarrollando desde hace tiempo desde la discreción con la que se mueve ahora y un hermetismo absoluto por parte de su entorno.
Las piezas vendidas incluían varios regalos de Juan Carlos I (entre ellos joyas firmadas por la histórica casa madrileña Aldao), además de dos conjuntos obsequiados por el fallecido sultán de Omán. Algunas de ellas habían sido fotografiadas en reportajes y portadas de revistas durante los años en los que Larsen formaba parte del círculo más cercano del monarca. Más allá de la cifra obtenida, la operación tiene una evidente carga simbólica, al desprenderse de objetos asociados a una relación que marcó durante años su vida pública y privada. Sí ha conservado sin embargo un conjunto de esmeraldas que perteneció a la condesa de Romanones.
Corinna Larsen y su abogado. (EFE / Neil Hall)
No es la primera vez que la empresaria se deshace de valiosas propiedades en los últimos años. En abril de 2025, la danesa puso a la venta Chyknell Hall Estate, la espectacular finca que había adquirido diez años antes en el condado de Shropshire. Vanitatis adelantó entonces que la empresaria había vuelto a poner en el mercado esta residencia, una propiedad de grado II rodeada por cientos de hectáreas de bosque, jardines históricos y terrenos cinegéticos, por un precio de 10,5 millones de libras. La operación llegaba después de una importante rebaja respecto a los casi 17 millones por los que había intentado venderla años atrás.
Pero, ¿se vendió? Una de las personas involucradas en la comercialización de la finca asegura a este medio que la propiedad "se vendió el año pasado". Sin embargo, la situación dista de estar completamente aclarada. El registro de la propiedad británico continúa reflejando como titular a una sociedad vinculada a Larsen, mientras que ni los responsables de la explotación comercial de la finca ni los representantes de la empresaria, antaño tan locuaces, han querido confirmar quién figura actualmente como propietario real del inmueble.
Vista aérea de Chyknell Hall. (Gtres)
No resulta difícil entender por qué Chyknell Hall despierta tanto interés. Construida en 1814 por el arquitecto John Haycock siguiendo el refinado estilo Regencia, la mansión fue transformada a lo largo de los años hasta convertirse en una de las grandes propiedades rurales del centro de Inglaterra. Cuenta con once dormitorios, diez baños y más de 200 acres de paisaje ondulado. Sus jardines fueron rediseñados por Russell Page, considerado uno de los paisajistas más influyentes del siglo XX, y ofrecen una estampa que parece salida de una novela de Jane Austen.
El lugar evoca una estampa profundamente británica. Robles centenarios, hayas, castaños y abetos se alternan con extensas áreas boscosas destinadas a la actividad cinegética. La finca se encuentra cerca de localidades tan características como Shrewsbury y Ludlow y a menos de dos horas de Londres en tren. Durante años, Larsen intentó rentabilizar el complejo mediante la organización de bodas exclusivas, eventos corporativos y jornadas de caza de alto nivel, aprovechando precisamente ese equilibrio entre tradición aristocrática y confort contemporáneo que caracteriza a las grandes casas de campo inglesas. El lugar perfecto para retirarse de todo y de todos.
Corinna Larsen ha vuelto a la actualidad por una operación que trasciende el mero interés por las joyas. La empresaria danesa, que durante años ocupó titulares por su relación con Juan Carlos I y por las posteriores batallas judiciales con el rey emérito, ha subastado en Londres siete lotes de piezas de alta joyería vinculadas a aquella etapa de su vida, tal y como desveló el experto David Rato, fundador de la cuenta especializada en joyas históricas llamada Spanish Royal Jewels y adelantó 'La Razón'. La venta, celebrada en la prestigiosa casa Bonhams, le ha reportado cerca de 921.000 euros y supone un nuevo capítulo en una estrategia de desinversiones que viene desarrollando desde hace tiempo desde la discreción con la que se mueve ahora y un hermetismo absoluto por parte de su entorno.