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HA ABIERTO LAS PUERTAS A LA INFANTA EN GINEBRA

Aga Khan IV, el descendiente directo del profeta Mahoma al servicio del Rey

Amigos de la infancia, desde que se conocieron en Le Rosey, el colegio más exclusivo del mundo, han mantenido una estrecha relación basada en la amistad y en intereses personales

Foto: Karim Aga Khan en una fotografía de archivo. (I.C.)
Karim Aga Khan en una fotografía de archivo. (I.C.)

No hay nada como tener un buen padrino para prosperar en el terreno laboral. Y si no, que se lo digan a la infanta Cristina, que en su intento de poner distancia de por medio a los problemas judiciales que se ciernen sobre Iñaki Urdangarin y alejar a sus hijos del acoso de sus compañeros de colegio se ha trasladado a Ginebra, donde ha viajado con un trabajo debajo del brazo.

Según fuentes cercanas al Palacio de la Zarzuela, el Rey Juan Carlos estaría detrás de este destino gracias a su amistad con Isidre Fainé, presidente de La Caixa, y el príncipe Karim Aga Khan, amigo íntimo del monarca, que ha dado todas las facilidades posibles para que la infanta colabore en una de las organizaciones benéficas de la que su hija Zahra es responsable en Ginebra.

La amistad de Don Juan Carlos con Aga Khan IV se remonta a los años de su infancia, cuando coincidieron el Le Rosey, el colegio más exclusivo del mundo y conocido como “la escuela de los reyes”. Entre sus muros, quizá, es donde más poder económico se concentra por metro cuadrado, ya que durante décadas los hijos de las élites mundiales -desde príncipes hasta hijos de multimillonarios- han sido educados en este centro.

Abierto desde 1880 y a pesar de que la matrícula, a día de hoy, ronda los 102.000 euros anuales, los nombres que han pasado por Le Rosey muestran el nivel de este centro privado. Allí, miembros reales como Rainiero de Mónaco, los reyes Alberto II y Balduino de Bélgica, el príncipe Eduardo de Kent, Marie-Chantal de Grecia, así como familiares de nombres ligados a la cultura como John Lennon, Elizabeth Taylor, el nieto de Winston Churchill o sir Roger Moore han alimentado el carácter elitista de esta institución.

Al salir de allí, y siguiendo una de las máximas de Le Rosey, Juan Carlos y Aga Khan mantuvieron su relación gracias a la International Association of Fomer Roseans, que se ocupa de que las relaciones establecidas dentro del centro se mantengan más allá de la infancia y adolescencia de los alumnos.

Años más tarde, en 1997, y junto a la Reina Sofía, Juan Carlos acudiría a la boda de la princesa Zahra, la primogénita de Aga Kahn IV, con el modelo británico Mark Boyden en el histórico Castillo de Chantilly, a 40 kilómetros de París y que fue reformado desde 2005 a 2011 gracias a una inversión de 70 millones de euros, 40 de los cuales fueron aportados por el príncipe Karim Aga Kham, en colaboración con el Estado francés.

Esta estrecha relación continuaría forjándose hasta el punto de que la faceta solidaria que caracteriza a este príncipe sin reino -la reina Isabel II le dio en 1957 a Karim el título de “Su Alteza”- sería la principal baza para que don Juan Carlos requiriera su ayuda e intercediera en el traslado de su hija a Ginebra, ciudad en la que actuará de nexo entre La Caixa y varias organizaciones internacionales de la Aga Khan Development Network (AKDN), donde trabajará mano a mano con la princesa Zahra Aga Khan, directora del departamento de Bienestar Social y de Comunicación y que también acudió al colegio Le Rosey para después licenciarse con honores en la Universidad de Harvard en Ciencias del Desarrollo.

¿Quién es Aga Khan?

Con una fortuna estimada en más de 2.370 millones de euros, el príncipe Aga Khan es el decimoquinto ‘monarca’ más rico del mundo según ha publicado la revista Forbes este año y que encabeza la reina Isabel II. Además, es el único entre los miembros de la realeza que no preside un territorio geográfico.

Juan Carlos y Aga Khram se conocieron en Le Rosey, el colegio más exclusivo del mundoParte de su fortuna, según publicó The New York Times en 2007, proviene de “un complicadísimo sistema de diezmos” -voluntarios según el propio príncipe contradiciendo el primero de todos los derechos de esta religión- que cada año le pagan los más de 15 millones de musulmanes ismaelitas -seguidores de una de las corrientes del islam chií, que viven principalmente en Siria, India, Pakistán, Tayikistán y Yemen y cuyo jefe espiritual es el Agha Khan, descendiente directo del profeta Mahoma-. Una cifra que representa el 12,5% de los ingresos anuales de cada ismaelita, y del que sólo se destina a los más necesitados el 2,5%. El 10% restante va directamente a las arcas del príncipe Karim y cuya cantidad anual se desconoce.

Sin embargo, su principal fuente de ingresos es la cría de caballos de pura raza, lo que le ha hecho poseer el mayor criadero de Francia y convertirse en un aficionado nato a las carreras de caballos. Tanto es así, que las pocas veces que se deja ver lo hace en el Prix de Diane, la carrera más prestigiosa del país galo.

Aún así, su principal carta de presentación es la beneficencia. La Red de Desarrollo Aga Khan (AKDN), radicada en Ginebra, es su mayor tesoro y el motivo por el que la infanta Cristina ha dejado su vida en España para trasladarse a Suiza. Con un presupuesto de 468 millones de euros anuales AKDN trabaja en 30 países del mundo y emplea a 80.000 personas que trabajan en varias empresas relacionadas con los distintos proyectos de esta organización sin ánimo de lucro centrada en el desarrollo económico, cultural y social, un departamento con el que la infanta Cristina colaborará.

* Zahra Aga Khan y su padre en 2011

El posible primer compromiso social de la infanta

Este sábado, el príncipe Karim Aga Kham casa a su heredero en Ginebra, por lo que es posible que su nueva empleada sea una de las invitadas a un enlace cuya fecha no ha sido elegida al azar. Ese mismo día, Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo se darán en sí, quiero en Mónaco, por lo que Rahim -con el que podrá conversar en español ya que estudió Económicas en Navarra- y su futura esposa, la socióloga y modelo estadounidense Kendra Spears, estarán alejados de unos focos dirigidos al enlace monegasco.

A pesar de que aún está en el aire su presencia, quien también mantiene una gran amistad con Aga Khan es la infanta Elena que cuando residía en París pasaba algunos fines de semana en la finca que la familia de Aga Kham tiene en Chantilly acompañada, incluso, por Jaime de Marichalar.

Aún sí, donde sí debería acudir la infanta Cristina es a la reunión que tendrá lugar este viernes día 30 en el Colegio Internacional de Ginebra donde se celebrará una jornada en la que padres y alumnos conocerán los detalles de un curso que le costará a la hija menor del Rey 100.000 euros anuales.

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